El homenaje reunió a públicos de todas las edades y contó con la participación de Moncho Rivera, sobrino del artista, quien compartió escenario acompañado por la Salsa Project, orquesta dirigida por Charles Irvin. La presentación fue un recorrido por el legado musical y cultural de «El Sonero Mayor», reivindicando su vigencia y su impacto en la identidad musical del Caribe y de América Latina.
Con esta clausura, el festival puso fin a una edición que volvió a confirmar su crecimiento artístico y humano. El músico y compositor Danilo Pérez, fundador y director artístico del encuentro, destacó que durante los días del evento se reafirmó una idea central: la música como bálsamo para la humanidad. Pérez subrayó además el crecimiento exponencial del festival, tanto en alcance como en diversidad de propuestas, consolidándose como uno de los encuentros jazzísticos más relevantes de la región.
Panamá Jazz 2026 cierra con potente homenaje a Ismael Rivera
Uno de los académicos invitados, el profesor de etnomusicología panameño Edwin Pitre, de la Universidad Federal de Pernambuco, en la ciudad. brasileña de Recife, quien como músico y productor es uno de los precursores de los ritmos afrocaribeños en Brasil, país donde reside hace más de tres décadas.
«El Festival fue todo un universo de música, en el que diversos géneros y exponentes se reunieron para deleitar y mantener siempre vivo el espíritu del jazz entre las antiguas y nuevas generaciones», afirmó el catedrático en declaraciones a Notistarz.
La XXIII edición del Panamá Jazz Festival estuvo dedicada al saxofonista colonense Gladstone «Bat» Gordon (1927–2014), pionero del jazz panameño y referente histórico cuya obra sigue influyendo a nuevas generaciones de músicos. Su legado fue recordado a lo largo de la programación, que combinó memoria, innovación y diálogo entre estilos.
Uno de los momentos más destacados fue la gala inaugural, en la que Danilo Pérez compartió escenario con el bajista estadounidense John Patitucci y el baterista Brian Blade, en un concierto especial dedicado a la memoria del saxofonista Wayne Shorter, figura clave del jazz contemporáneo.
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Más allá de los conciertos, el Panamá Jazz Festival 2026 volvió a apostar por su vocación educativa y social, con talleres de formación, conversatorios y espacios de intercambio artístico, reforzando su rol como plataforma de aprendizaje y conexión cultural. Así, el festival cerró sus puertas dejando una huella profunda y renovando su compromiso con la música como lenguaje universal.






