A 100 días del inicio del Mundial 2026 se enciende más la flama de la esperanza de 133 millones de mexicanos, porque su Selección realice la más grande participación en la historia de la Copa del Mundo de futbol.
En 17 participaciones que lleva la Selección Mexicana en Copa del Mundo trasciende sus actuaciones en casa, en 1970 y 1986, cuando clasificó a la ronda de cuartos de final.
Ambas ediciones tienen cifras relevantes, como el hecho que en México 1970 participaron 16 Selecciones y en México 1986 lo hicieron 24, lo cual da dos vertientes, que fue más fácil llegar a esa ronda o fueron selecciones más selectivas, más poderosas y por consiguiente más difícil de llegar a esa instancia.
Otra vez en casa
“No he tenido mejor emoción en mi vida que jugar un Mundial en casa. No se me puede olvidar el Estadio Azteca, la gente en la calle, la afición, el día a día. Es fantástico, es inolvidable”, ha dicho el entrenador nacional Javier “Vasco” Aguirre.
Vasco Aguirre dio el servicio para aquel memorable gol de Manuel Negrete y por consiguiente sabe de las emociones más sublimes de jugar en casa un Mundial, además de ser por tercera vez entrenador en una Copa del Mundo después de Corea/Japón 2002 y Sudáfrica 2010.
La ilusión y sueños
A 100 días del Mundial 2026 se agigantan la ilusión y los sueños de 133 millones de mexicanos por ver triunfar a su Selección Mexicana, por apoyarla y empujarla a subir escalones vistos pero no alcanzados.
Esas esperanzas por cobijar a su Selección Mexicana, por verla triunfar, por verla desplegar un futbol que apasione más y que guíe a un pueblo a saciar su sed de triunfo y gloria.
Raúl Jiménez y sus goles
Esos 133 millones de mexicanos están esperanzados en los goles de Raúl Jiménez, en la juventud y virtuosidad de Gil Mora, en el liderazgo en el mediocampo de Edson Álvarez, la solidez defensiva de Johan Vasquez y la seguridad en la portería con José Raúl Rangel o Luis Ángel Malagón.
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Esos soñados goles que rememoran los de Manuel Negrete, en aquella belleza de tijera en el Estadio Azteca contra Bulgaria en México 1986, o el de Jared Borgetti de cabeza por palo izquierdo y lo anidó por el derecho ante Italia en 2002.
Esa esperanza que se agigantan con la tercera vez que México es sede de un Mundial y, sobre todo, en su casa, en el mítico y majestuoso Estadio Azteca, donde el rugir de 90 mil gargantas empujaran a su selección a la participación histórica soñada.






