Ciudad de México, 4 abr (AMEXI).- Dicharachero, jocoso, sonrisa a flor de labios y comunicativo con el lenguaje mas llano y claro es el técnico mexicano Javier Aguirre con sus futbolistas y los medios de comunicación.
Es el técnico de moda en el futbol español por calificar al Mallorca, un equipo modesto que lucha por mantenerse en la máxima liga de España, a la final de la Copa del Rey, misma que se va disputar este sábado en el estadio La Cartuja de Sevilla.
Una de las expresiones que tiene para pedir el máximo a sus jugadores, es que le pongan producto de gallina en la cancha, pero lo dice de una manera jocosa que no se le escucha mal.
Es recio, exigente y también desesperado al grado de cometer errores, como aquella patada que dio al jugador panameño Ricardo Phillips y fue expulsado en aquel partido de la Copa Oro 2009 al dirigir a la selección mexicana.
Quien tiene 65 años de edad, también sufre metamorfosis de pasar del buen ambiente y de la sonrisa a un rostro adusto, de coraje, como le sucedió en la Copa América Colombia 2001.
Aquella vez, todo fue sonrisas hasta que llegó con la selección mexicana de futbol a Bogotá a disputar la final ante el representativo de Colombia y un día antes de la misma se enteró que los árbitros fueron hospedados en una finca de alguien tan poderoso en el futbol colombiano. Colombia ganó 2-1.
Es adorador de las causas difíciles, porque en 2001 tomó a la selección mexicana al borde de la eliminación e hizo su debut con triunfo de 1-0 sobre el equipo de Estados Unidos y al final calificó al Tricolor a la Copa del Mundo Corea-Japón 2002.
La participación incluye una victoria por 1-0 sobre Italia y terminó con una mala actuación y derrota por 1-2 ante el representativo de Estados Unidos.
En abril de 2009 volvió a enderezar el camino de la selección mexicana y en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010 logró una sonada victoria por 2-0 sobre el desastroso equipo de Francia y perdió en la segunda ronda ante el combinado de Argentina por 3-1.
Como adorador de las causas complicadas llegó como entrenador a España en la temporada 2002-2003 para dirigir al Osasuna, a donde llegó como jugador y el 26 de octubre de 1986 sufrió fractura de tibia y peroné de la pierna derecha y con ello acabó su aventura como futbolista.
Fue tal su éxito como estratega que llevó al Osasuna a la final de la Copa del Rey, que cayó 1-2 ante el Real Betis, en 2005.
Llevó al Atlético de Madrid al cuarto lugar de la liga española en la temporada 2004-2005 y evitó el descenso del Real Zaragoza en 2011, del Espanyol 2012 y ahora prácticamente del Mallorca, con quien vive días de gloria.
También es un luchador de las causas sociales y por ello participó en aquel partido del 15 de marzo de 1999 entre una selección de elementos de Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ante un conjunto de exfutbolistas.
Este partido fue para difundir la Consulta Nacional sobre Derechos y Cultura Indígena y se desarrolló sobre la cancha del estadio Jesús Martínez “Palillo”, el fallecido actor y crítico a través de sus obras de teatro de carpa y luchador visionario por espacios deportivos.





