El Banco Mundial (BM) mantuvo sin cambios su estimación de expansión para la economía mexicana en 1.3% para 2026 , mientras que ajustó ligeramente a la baja la proyección para 2027 de 1.8% previsto en enero a 1.7 por ciento.
En su reporte Panorama Económico de América Latina y el Caribe, el organismo advirtió que continuará el bajo dinamismo observado en la economía mexicana desde 2024, debido al menor impacto de los grandes proyectos de infraestructura pública y la incertidumbre sobre la política comercial.
Factores internos y externos de economía mexicana
EI BM señaló que la relajación de la política monetaria podría dar cierto impulso a la demanda interna, pero sólo compensará parcialmente los efectos adversos externos, en particular las revisiones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que afectan la planificación empresarial.
Apenas el 1 de abril pasado, la Secretaría de Hacienda mantuvo una expectativa más optimista, ya que prevé un rango de crecimiento de entre 1.8% y 2.8% para 2026, con una ligera aceleración en 2027, con un intervalo de 1.9 a 2.9%, respaldada por consumo interno, empleo e inversión en sectores estratégicos.
Contexto económico regional
Por otra parte, para América Latina y el Caribe, el Banco Mundial proyectó un crecimiento de 2.1% en 2026, menor al 2.4% de 2025.
Para 2027, estimó un crecimiento de 2.4% para la economía latinoamericana.
Las perspectivas moderadas responden a altos costos de endeudamiento, débil demanda externa y tensiones geopolíticas que elevan los precios de la energía y presionan la inflación.
Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del BM para la región, subrayó que el reto central es crear empleos de calidad y elevar la productividad.
Señaló que la región cuenta con activos estratégicos como reservas de litio, cobre y una matriz energética relativamente limpia, pero requiere políticas sólidas para aprovecharlos.
El organismo internacional comentó que, en toda la región, algunos gobiernos están recurriendo a la política industrial para aprovechar este potencial.
El informe sostiene que la efectividad de cualquier estrategia de este tipo dependerá de sentar primero las bases correctas.
“Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crece”, señaló William Maloney, economista jefe del Grupo Banco Mundial para América Latina y el Caribe.







