La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, alertó que la guerra en Medio Oriente, aunque actualmente en pausa, ha generado un choque de oferta global que afecta directamente al crecimiento económico, la inflación y las tasas de interés.
En un discurso que marca la inauguración a las reuniones de primavera que el FMI y el Grupo del Banco Mundial (BM) inician la próxima semana en Washington, expuso que el conflicto redujo en 13% el flujo mundial de petróleo y en 20% el de gas natural licuado, encareciendo la energía y provocando disrupciones en las cadenas de suministro.
Además, dijo, el precio del Brent llegó a un máximo de 120 dólares por barril, muy por encima de los 72 dólares previos a las hostilidades.
Entre las consecuencias destacan:
- Escasez de combustibles refinados como diésel y turbosina, afectando transporte y turismo.
- Inseguridad alimentaria que suma a 45 millones de personas más en riesgo de hambre.
- Trastornos en industrias dependientes de insumos críticos como azufre, helio y nafta.
FMI anticipa alza en tasas de interés
Georgieva subrayó que el choque de oferta se transmite por tres canales: precios elevados, expectativas inflacionarias más inciertas y condiciones financieras más restrictivas.
Esto obliga a los bancos centrales a mantener vigilancia y, de ser necesario, subir tasas de interés, aunque ello frene aún más el crecimiento.
“Si las expectativas de inflación amenazan con desanclarse y desencadenar una costosa espiral inflacionaria, los bancos centrales deberán intervenir con firmeza mediante subidas de tasas de interés”, consideró.
La directora gerente del FMI precisó que las medidas de apoyo fiscal deben seguir siendo selectivas y de carácter temporal. “Las subidas de tasas, por supuesto, frenarían aún más el crecimiento; así es como funcionan”, precisó.
Previó que, incluso en el escenario más optimista, habrá una rebaja en las proyecciones de crecimiento mundial. La magnitud dependerá de la duración del alto el fuego y de los daños en infraestructura y confianza.
La funcionaria advirtió que los países importadores de energía son los más vulnerables y llamó a evitar medidas unilaterales como controles de precios o exportaciones, que podrían agravar la crisis.
El organismo estima que la demanda de apoyo financiero para balanza de pagos podría aumentar entre 20 mil y 50 mil millones de dólares.






