El subsidio a las gasolinas es un mecanismo fiscal mediante el cual el gobierno federal reduce el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los combustibles.
Su propósito es evitar que los incrementos en los precios internacionales del petróleo se reflejen de manera directa en el bolsillo de los consumidores.
¿Por qué se aplica ahora?
Tras casi un año sin estímulos, la Secretaría de Hacienda y Crédito (SHCP) reactivó el apoyo debido al repunte del crudo, que se acerca a los 100 dólares por barril impulsado por la tensión en Medio Oriente.
El alza comenzó a trasladarse a la estructura de costos de los combustibles en México, lo que llevó al gobierno a intervenir.
¿Cuánto es el apoyo?
En una edición vespertina del Diario Oficial de la Federación (DOF) publicada el viernes pasado, la SHCP informó que, del 21 al 27 de marzo de 2026, los consumidores recibirán un descuento en el precio final de los combustibles:
- Gasolina Magna: 24.08% de estímulo, equivalente a 1.61 pesos por litro.
- Gasolina Premium: 7.47% de estímulo, equivalente a 0.42 pesos por litro.
- Diésel: 61.80% de estímulo, equivalente a 4.55 pesos por litro.
¿Cómo funciona?
El estímulo implica que los consumidores dejan de pagar parte del IEPS. En términos prácticos, se traduce en un descuento directo en el precio al surtidor, amortiguando el impacto de factores externos como:
- Precios internacionales del petróleo.
- Tipo de cambio.
- Costos logísticos
¿Para qué sirve?
El subsidio busca contener la inflación y proteger el poder adquisitivo de los hogares y empre especialmente en sectores que dependen del transporte y la movilidad.
Aunque es una medida temporal, funciona como un amortiguador económico frente a la volatilidad global.






