La reforma laboral para reducir de manera gradual la jornada laboral de 48 a 40 horas hasta 2030, traerá consigo un aumento sostenido en los costos de las empresas, advirtió el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
En videoconferencia, Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta nacional del organismo, explicó que la medida implicará un incremento de al menos 5% anual en el costo laboral, que es el gasto que asumen las empresas por la contratación de personal.
Esta cifra, dijo, se suma a otros factores como el aumento de días de vacaciones, los ajustes de doble dígito al salario mínimo y la incorporación de trabajadores de plataformas digitales a la seguridad social.
“Es razonable pensar que, si bien algunos trabajadores podrán verse beneficiados, muchas empresas —sobre todo pequeñas y medianas— no podrán absorber o trasladar dichos costos y tendrán que despedir empleados para sobrevivir”, señaló.
Al respecto, Víctor Manuel Herrera Espinosa, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, detalló que el cálculo se basa en la reducción de dos horas por año en la jornada laboral, lo que representa un impacto mínimo de 5% anual en los costos de aquí al 2030.
La reforma constitucional para reducir la jornada a 40 horas ya avanzó en el Senado y está en revisión en Diputados, pero aún requiere aprobación de congresos locales, publicación oficial y modificaciones a la Ley Federal del Trabajo antes de que se convierta en una realidad práctica.
Desincentivo para la inversión
La presidenta del IMEF subrayó que este aumento en los costos, sin mejoras en productividad, se suma a la incertidumbre judicial, regulatoria y fiscal que enfrentan las empresas, en un contexto de inversión deprimida.
Esto, advirtió, desincentiva aún más la inversión y limita el crecimiento económico del país, que continuará por debajo de su potencial en los próximos años.
En riesgo, calificación de México por alto déficit
Por otra parte, Gutiérrez Mora alertó sobre el riesgo de deterioro en las finanzas públicas de México.
El IMEF, dijo estima un déficit de 3.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026 y 2027, lo que podría derivar en una degradación de la calificación crediticia de México e incluso en la pérdida del grado de inversión en el mediano plazo, con consecuencias directas en la confianza de los mercados.






