La seguridad de los vehículos que se venden en México continúa dependiendo más de decisiones comerciales que de una obligación legal del Estado, advirtió Stephan Brodziak, coordinador de la Campaña de Seguridad Vehicular de El Poder del Consumidor.
“Es una decisión de mercado; ante una regulación limitada en materia de seguridad vehicular, no se obliga a que todos los vehículos cumplan con las recomendaciones de seguridad de Naciones Unidas y de la Organización Mundial de la Salud”, dijo en entrevista con Amexi.
De acuerdo con Brodziak, esta ausencia de una regulación robusta explica por qué no todos los modelos incorporan tecnologías básicas de protección, aun cuando ya están disponibles en el mercado.
En ese contexto, destacó a modelos como Nissan Kicks y Kia K3, que cuentan con equipamiento de seguridad avanzado y una calificación de cinco estrellas en el Programa de Evaluación de Autos Nuevos para América Latina y el Caribe.
“No es que los otros vehículos no puedan llegar a ese nivel; estos modelos ya fueron evaluados y por eso ofrecen mayor visibilidad sobre el desempeño real de seguridad que brindan”, explicó.
Evaluación fundamental
El especialista subrayó que la evaluación independiente de los vehículos es fundamental. “Si solo tenemos tecnologías, pero no pruebas estandarizadas, no hay forma de saber cómo se van a desempeñar en condiciones reales de siniestro”, dijo.
Recordó que los protocolos de evaluación simulan los choques más comunes que ocurren en calles y carreteras del país.
En su análisis del mercado, El Poder del Consumidor observó avances desiguales. Mientras el control electrónico de estabilidad ya está presente en la mayoría de los autos, persisten rezagos importantes en vehículos utilitarios y de trabajo.
“Es muy preocupante que modelos de alta venta y uso intensivo, como las camionetas de trabajo, no estén equipados con tecnologías tan efectivas para la protección de las personas, sobre todo en entornos rurales y suburbanos con condiciones adversas”, advirtió.
Los fracasos
Indicó que el mayor atraso está en el frenado autónomo de emergencia, pues “sólo 18% de los vehículos vendidos en enero de este año cuenta con esta tecnología, pese a que puede reducir hasta 30% los atropellos y las colisiones”, afirmó.
Refirió que, aunque la Norma Oficial Mexicana 194 contempla este sistema, actualmente lo mantiene como opcional.
Por ello, Brodziak hizo un llamado directo a la Secretaría de Economía (SE) para actualizar la NOM-194 y establecer la obligatoriedad de estas tecnologías en el corto y mediano plazo.
“Estamos en un estadio pre-regulatorio; la industria automotriz mexicana está preparada, el costo no es excesivo y esto no va a reducir las ventas. Es hacia donde va el mundo”, sostuvo.
Seguridad importante
Stephan Brodziak enfatizó que la discusión sobre seguridad vehicular no debe centrarse únicamente en los ocupantes de los automóviles.
“Estas tecnologías están democratizando la seguridad, porque ya no sólo protegen a quienes viajan en el vehículo, sino también a peatones, ciclistas, motociclistas, niñas, niños, mujeres embarazadas y personas adultas mayores”, expuso.
Insistió en que la reducción de muertes viales requiere un enfoque integral. “No hay balas de plata; esto debe ir acompañado de regulación, de compromiso de la industria y de políticas públicas que fortalezcan la gestión del tránsito y la fiscalización”, subrayó.
Puntualizó que en cada siniestro fatal siempre hay un vehículo de motor involucrado y que la seguridad vehicular es una responsabilidad compartida.
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