Política migratoria “humanista” en México enfrenta quejas por abusos
La política migratoria en México se define como humanista, pero en la práctica enfrenta una contradicción evidente: miles de quejas por abusos documentados frente a un discurso que niega persecución.
En reciente entrevista con AMEXI, el comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Sergio Salomón Céspedes Peregrina, afirmó que en el país “no se persigue ni se encierra” a personas migrantes. Sin embargo, esa narrativa se tensiona al contrastarse con expedientes, testimonios y reportes acumulados en los últimos años.
Aunque autoridades destacan acciones como operativos de rescate, regularización migratoria y atención en albergues, los registros de organismos autónomos y civiles sugieren que la política en territorio no siempre refleja ese enfoque.
— Quejas masivas, respuestas mínimas
Entre 2022 y 2025, la CNDH recibió más de 16 mil quejas por presuntas violaciones a derechos de personas migrantes; de ellas, poco más de un centenar derivó en recomendaciones formales.
Esto implica que menos del 1% de las denuncias alcanza una resolución con posicionamiento institucional, lo que evidencia una brecha crítica entre denuncia y reparación.
El dato no solo refleja saturación institucional, sino también un problema estructural: la dificultad para traducir quejas en justicia efectiva.
— Estaciones migratorias: encierro e incertidumbre
Las estaciones migratorias concentran denuncias recurrentes por saturación, fallas en servicios básicos y atención médica insuficiente.
A estas condiciones se suma la incertidumbre jurídica: personas retenidas durante horas o días sin información clara sobre su situación.
Un migrante centroamericano relató haber pasado más de 48 horas sin saber si sería deportado o liberado, en un entorno donde la desinformación se convierte en otra forma de vulneración.

— Rutas migrantes: violencia dispersa
Fuera de las estaciones, el riesgo no desaparece. En rutas del sur del país, organizaciones han documentado extorsiones, retención de documentos y amenazas en retenes.
En corredores ferroviarios, migrantes han resultado lesionados al intentar abordar trenes, en escenarios donde interactúan autoridades y seguridad privada.
Este contexto configura un patrón de violencia fragmentada, difícil de rastrear en su totalidad, pero constante en los testimonios.
— Tapachula: presión institucional y devoluciones
En Tapachula, la saturación de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) ha derivado en retrasos, pero también en reportes de devoluciones aceleradas.
Especialistas advierten que estas prácticas pueden vulnerar el principio de no devolución, eje del derecho internacional en materia de refugio.
La frontera sur se convierte así en un espacio donde la presión operativa prioriza el control sobre la protección.

— Política migratoria en México: brecha entre norma y práctica
El marco legal mexicano establece garantías de trato digno y protección de derechos, pero su aplicación presenta inconsistencias en campo.
Un caso reciente lo evidencia con crudeza: la muerte de dos niñas migrantes de origen haitiano, localizadas sin vida dentro de una cisterna en un albergue del DIF en Oaxaca, donde se encontraban bajo resguardo institucional en febrero de 2026. La Fiscalía estatal abrió una investigación y al menos dos personas fueron puestas a disposición del Ministerio Público por posibles fallas en supervisión y condiciones de seguridad.
Lo que ocurre en estaciones, carreteras y puntos fronterizos no siempre coincide con la política que se enuncia desde el nivel central.
Más que hechos aislados, los registros apuntan a una brecha estructural entre norma y práctica, sostenida en el tiempo.
— La política migratoria en México, en tensión permanente
El problema no radica únicamente en el discurso, sino en la dificultad para armonizar control migratorio y enfoque de derechos humanos.
Mientras esa tensión no se resuelva, las quejas seguirán acumulándose como evidencia de una política que no logra alinear su narrativa con su operación real.
México no ha eliminado las prácticas que cuestiona; las ha reconfigurado bajo un nuevo marco discursivo.
El discurso cambió. Los hechos, no.

• Brecha migratoria: discurso vs realidad
Contexto: Debate sobre política migratoria “humanista” en México.
Actores: INM, CNDH, COMAR, organizaciones civiles, personas migrantes.
Cifras: +16 mil quejas (2022–2025); menos del 1% con recomendaciones.
Lectura: La baja resolución de quejas revela no solo saturación, sino limitada capacidad institucional de atención.
Impacto: Persistencia de abusos y contradicción entre discurso y práctica.






