Nostalgia, llanto, romanticismo y empoderamiento femenino se vivieron en el concierto que la cantante Amanda Miguel ofreció el fin de semana en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, en el marco del Día Internacional de la Mujer.
Ahí se pronunció a favor del respeto y la sororidad, sin dejar de lado la interpretación de sus más grandes éxitos; y por primera vez, dejó que su voz rindiera homenaje a su fallecido esposo, con las canciones que marcaron su trayectoria.
Desde tempranas horas, el público, en su mayoría mujeres, llegaron a las puertas del recinto ataviadas con gorras, playeras y algún souvenir que las identificara como fans de la cantante, a quien acompañaron en este “El me mintió tour”.
Minutos después de las 19:00 horas y ante un público que casi llenó el lugar, apareció la cantante sobre el escenario con un vestido bicolor con brillos plateados y negros, y la abundante cabellera que la caracteriza, para interpretar “Duende” y “Las pequeñas cosas”, las cuales coreron los asistentes.
“Gracias por estar aquí, por acompañarme en esta nueva gira en donde vamos a cantar todas las canciones que sé que les gustan”, fueron las primeras palabras para sus seguidores.
“Dudas”, “Ámame una vez más” y “A mi amiga” siguieron, no sin antes cuestionar al público sobre quién tenía una amiga “de esas que parecen más enemigas. Los hombres también las tienen. Así que les dedico esta canción”.
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Homenaje al amor de su vida
Posterior al interpretar “Quiero un amor total”, recordó su pasado y las clases de piano que tomó, etapa en la que conoció al que después se convertiría en el amor de su vida, Diego Verdaguer.
Mientras caminaba para sentarse frente al piano, compartió que desde entonces que empezaron a escribir muchas canciones: “era hermoso componer con él, siempre era una fiesta. Así construimos la mayoría del repertorio que hoy tenemos” dijo con tono de nostalgia para luego refrendar el amor a su gente: “ustedes son el bálsamo para seguir adelante”.
Así llegó el homenaje a Verdaguer: “Amanda al piano”, “El pasadiscos”, “Quien de los dos será”, “Pídeme” y el clásico “Volveré”, en donde no pudo contener el llanto, y con la complicidad del público que, mientras aplaudía, la acompañaban también en la voz.
Simultáneamente, el público pudo disfrutar de varias imágenes de Amanda y Diego juntos, hechas con IA, las cuales sellaron el momento más emotivo de la noche.
Un cambio de vestuario dio pie al tema “Vaya pedazo de rey”, no sin antes, advertir a las mujeres dejar de ser “migajeras”. A esta le siguieron “Ya lo sabías” y “Hagamos un trato”, con la que logró un coro monumental, mientras miraba a su público con una grata sonrisa: “cada concierto me recuerda porqué amo cantar, lo disfruto mucho. Estar arriba de un escenario es lo mejor que me puede pasar”, agregó.
El poderoso mensaje para las mujeres en el 8M
La intérprete de origen argentino pero nacionalizada mexicana, no podía dejar de dar un mensaje en el 8M, por lo que reconoció la labor de las mujeres, a quienes envió un mensaje contundente.
«Que nunca nadie apague nuestra voz, porque cuando una mujer canta, el mundo completo escucha. Gracias por no rendirse y amar con el alma. Abrazamos con el corazón a todas las que ya no están físicamente con nosotros, pero cuya historia, de lucha y amor siguen viviendo en nuestros corazones”., dijo.
A este mensaje le siguieron las canciones “Como un títere”, “Mi buen corazón”, “Cosquillas en el pecho” y “El gato y yo”. Con ellas se despidió del público, que entre aplausos, le pedían una más, a su vez que las luces del escenario se apagaban. La incertidumbre y las ganas de escuchar los éxitos más grandes de su carrera, crecían.
El clímax y el cierre de la noche
Amanda regresó con los acordes de “No te amará jamás”, con la que el público enloqueció de la emoción y la acompañaron en la interpretación. “Castillos” aumentó la euforia que llegaría al clímax con “El me mintió”, con las que demostró el porqué es una de las cantantes más queridas y una de las voces más potentes de la escena musical.






