La historia toma como punto de partida un caso real ocurrido en una unidad especial de la Policía de Miami, dedicada a la incautación de dinero proveniente del narcotráfico. Durante una operación aparentemente rutinaria, el equipo se topa con una suma inesperada: millones de dólares en efectivo. A partir de ese hallazgo, la película imagina los distintos caminos —éticos y personales— que podrían surgir cuando la tentación y la presión externa entran en juego.
Espacios cerrados, diálogos afilados y tensión constante
Carnahan opta por una puesta en escena casi teatral, privilegiando escenarios claustrofóbicos y diálogos intensos que sostienen el suspenso. El relato avanza sembrando dudas y sospechas, desplazando la posible traición de un personaje a otro, mientras la tensión se acumula hasta estallar en una espiral de violencia.
Lejos de los estereotipos, Damon y Affleck encarnan a personajes maduros, marcados por una relación profesional y personal desgastada, pero aún profundamente significativa. Su vínculo, lleno de grietas y silencios, aporta una capa emocional que eleva el relato más allá del simple thriller de acción.
Ambos actores impulsaron el proyecto desde su productora Artists Equity, compañía que viene destacándose por nuevos modelos de remuneración más equitativos para actores y equipos técnicos, reafirmando su compromiso con una industria más justa.
Un thriller que combina acción, ética y humanidad
Inspirada en una historia real relatada por Michael McGrale, El botín es una película sobria pero contundente, que construye su fuerza a partir de personajes complejos y decisiones imposibles. Cuando la acción finalmente irrumpe, lo hace como consecuencia directa de una tensión cuidadosamente trabajada, convirtiendo cada disparo en el desenlace inevitable de un conflicto humano.
Ficha técnica: El botín
Sinopsis oficial:
Tras descubrir millones de dólares en efectivo en un depósito abandonado, la confianza dentro de un equipo de policías de Miami comienza a desmoronarse. A medida que fuerzas externas se enteran del tamaño del botín, nada vuelve a ser seguro, ni siquiera saber en quién confiar.






