En un estudio de ensayo en Ciudad de Panamá, donde las trompetas y los timbales calientan antes de cada presentación y el eco de los tambores parece contar historias antiguas, el maestro Ezequiel Garibaldi —fundador y director de la orquesta “Gari Son”— recibe el nuevo año con la serenidad de quien ha construido un sueño a pulso.
Ezequiel Garibaldi es reconocido en el circuito musical como uno de los guardianes de la salsa dura panameña, un género que en su país se defiende con orgullo y disciplina.
Su Orquesta Gari Son , ha evolucionado desde un pequeño grupo hasta convertirse en una propuesta cultural con aspiraciones internacionales.
“Empezamos en 2013”, recuerda en entrevista para Notistarz- vía Zoom- desde Ciudad de Panamá.
“La orquesta -dijo- ha pasado por transformaciones, cambios de formato, ajustes de concepto. Hoy interpretamos música inédita y también algunos covers, pero siempre con nuestra identidad”.
Esa identidad se sostiene sobre una estructura sólida: 12 músicos, tres voces al frente —una mujer y dos hombres— y una base instrumental clásica de salsa dura: dos trombones, dos trompetas, piano, bajo, timbal, conga y bongó.

La historia de Ezequiel Garibaldi no se entiende sin su familia. “Todos eran músicos”, dice con orgullo. Su primo, el fallecido cantante Santiago Garibaldi, dejó huella con temas como “Amor Gitano” y “Siempre Seré para Ti”. Su padre, guitarrista, lideró un grupo llamado El Sol de Cuba.
“Eso viene en la sangre”, afirma. “Yo crecí viendo a mi familia crear música. Era cuestión de tiempo para armar mi propia orquesta”.
La salsa dura y la música tropical no son para él un género: son un ADN cultural. “Es lo que más interpretamos. A veces el público pide merengue o bolero, pero la esencia es la salsa dura”.
El nacimiento de Gari Son
La idea de fundar una orquesta surgió casi por necesidad. Ezequiel Garibaldi tocaba en pequeños grupos improvisados, conocidos como “Parking Site”, donde se mezclaban pistas y música en vivo. “Llegó un momento en que ese formato ya no nos alcanzaba. Yo quería música viva, músicos de verdad”.
En 2013, el proyecto tomó forma profesional. Y el nombre —“Gari Son”— nació casi por accidente. “Teníamos una presentación y necesitábamos un nombre para la publicidad. Un señor dijo: ‘Gari Son suena bien’. Y así quedó”.
La primera producción discográfica, El Revolcón de Salsa, marcó un antes y un después. “Fue un trabajo exitoso”, asegura. Los arreglos se hicieron en Venezuela, mientras que las letras —nueve temas en total— fueron escritas por el panameño Mario Vázquez Cúniga.
La mezcla final estuvo a cargo del productor venezolano Eduardo Antón. Luego grabaron un tema adicional, “Guaguancó Canalero”, con otro productor, Aldemaro.
“Es nuestro primer álbum completo. Nos faltan tres temas para llegar a los 12 que exige la industria para competir en grande y en los Premios Latin Grammy, pero vamos en camino”.
Las voces que han marcado el éxito
La orquesta ha contado con intérpretes que hoy son parte de su historia: Carol Codling ( La Morenaza), Rixio Finol (El Chamo) y Álvaro Prada (Alvarito “El Sonerito”).

“Son cantantes únicos. Alvarito tenía mucha experiencia. La Morenaza creció con nosotros; no tenía muchas oportunidades antes. Y Rixio venía de Venezuela con trayectoria. Todos se compenetraron con el concepto de salsa dura tropical”, enfatiza.
El maestro destaca también el rol de su director musical, Elliot Simpson, trompetista y profesor con amplia experiencia.
“Él nos llevó al nivel competitivo en el que estamos”, explica. “Es disciplinado, estricto. En los ensayos corrige todo: notas cruzadas, entradas, afinación. Aunque todos los músicos tienen trayectoria, él siempre encuentra algo que mejorar”.
Cuando se le pregunta qué canciones deberían impulsar los locutores de salsa dura, Ezequiel no duda: “Agua y Fuego” (cantada por La Morenaza); “Mala Suerte en el Amor” (interpretada por Rixio). “Mi Segunda Mitad” (la más buscada en YouTube, cantada por Alvarito)
“Son temas bailables, salsa dura de verdad”, afirma.
El sueño del Latin Grammy
El 2026 podría ser un año decisivo. La orquesta ya trabaja en un segundo álbum, nuevamente con letras de Mario Vázquez Kunigán. “Nos falta buscar el arreglista y repetir el proceso del primer disco”, advierte.
La meta es clara: competir en los Latin Grammy: “La salsa nuestra es pegajosa, no tiene nada que envidiarle a ninguna. Es inédita, es panameña. Queremos presentarla y competir”.
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Para Ezequiel Garibaldi lograr una nominación sería un homenaje a la salsa dura panameña y un paso más en el camino que abrió su mayor referente: Rubén Blades. “Tratamos de seguirle los pasos”, dice con humildad.
La historia de “Gari Son” es la historia de un país que defiende su música con orgullo. Es también la historia de un maestro que heredó un legado familiar y lo transformó en una orquesta que hoy sueña con escenarios internacionales.
Al final de la entrevista Ezequiel Garibaldi sonríe y exclama: “Esto es lo que somos: salsa dura, hecha en Panamá, para el mundo”.






