Ivonne Montero cierra el año con plenitud, trabajo y fe. Su faceta empresarial toma fuerza y la actriz celebra su certificación en cosmeatría avanzada, un logro que define como un paso crucial para fortalecer su proyecto personal: Mali Spa Baymont Montero.
Con emoción y orgullo, la cantante y actriz expresa que este camino le pertenece completamente y lo sostiene con preparación. Estudió durante cuatro meses una rama de la dermatología enfocada en el embellecimiento de la piel, consciente de que la profesionalización genera confianza. “Quiero que cada persona que llegue al spa sepa que existe garantía, conocimiento y especialización”, afirma. Su equipo también integra especialistas con experiencia para ofrecer tratamientos personalizados y seguros en un espacio diseñado para consentir y cuidar.
La actriz se declara fascinada con el estudio del cuerpo humano. Reconoce en cada molécula y mecanismo biológico una obra divina. Para ella, comprender la piel y su funcionamiento confirma la perfección con la que está diseñada la vida.
El cierre de 2025 llega con más proyectos. Ivonne viaja a San Luis Potosí para arrancar una película, mientras prepara nueva música con el ritmo que la caracteriza: la cumbia. Ya tiene canciones listas y el próximo año empezará a grabar videoclips. Teatro queda en pausa después de una temporada intensa; ahora apuesta por equilibrio, salud y tiempo pleno con su hija.
En lo personal, Montero confirma que terminó su relación sentimental tras cuatro meses. Agradece los buenos momentos, pero reconoce que cada uno necesita un camino distinto. Hoy el amor no se encuentra en su lista inmediata, aunque no cierra la puerta: primero respeto, amor propio y paz.
Muy cercana a la fe, Ivonne comparte que su devoción a la Virgen de Guadalupe y a Dios la guía en cada etapa de su vida. Cree en la oración más que en rituales y afirma que la espiritualidad sostiene su fortaleza.
De cara a Navidad y Año Nuevo, la actriz envía un mensaje de reflexión y esperanza: amor, prosperidad, bondad y agradecimiento para 2026.
Y entre risas también adelanta el color de su lencería para recibir el año: rojo, por amor y pasión, porque —según dice— que venga el amor, pero en el tiempo correcto.







