El actor Juan Soler vuelve a los escenarios con la obra “El amante infiel”, un proyecto teatral que, según sus propias palabras, lo confronta no solo como intérprete, sino también como hombre.
Durante un encuentro con la prensa, Soler habló sobre la infidelidad desde una perspectiva personal, pero dejó claro que su presente emocional dista mucho del personaje que interpreta en la puesta en escena.
“Me tocó andar de infiel aquí, vamos a ver qué se siente”, dijo entre risas al referirse a su papel, al tiempo que calificó el proyecto como “muy divertido, padrísimo”.
Sin embargo, aclaró que antes de aceptar el reto, compartió el texto con su esposa, Paulina Mercado.
“Se lo di a leer primero a Paulina obviamente, lo aprobó y ya me dejó estar en el proyecto”, indicó durante la presentación de la puesta en escena, en la que comparte créditos con Alexis Ayala, Ingrid Martz, Claudia Lizaldi, Arleth Terán, y Mauricio Islas.
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El respaldo de Paulina y la importancia de la comunicación
En ese sentido, Soler destacó el apoyo absoluto de su pareja, incluso en un montaje que aborda un tema sensible.
“Paulina apoyándome al 100%, me habló hace un ratito deseándome toda la suerte del mundo”, relató el actor, quien aseguró que esa confianza es reflejo de una relación sólida y transparente.
“Hoy elijo la fidelidad, hoy elijo la lealtad. Y la lealtad, la buena lealtad, empieza por uno mismo”, afirmó con contundencia, al reconocer que, aunque en el pasado vivió experiencias de infidelidad propias y ajenas, hoy su realidad es distinta.
“Hoy me hice una promesa a mí, le hice una promesa a mi mujer… y esa promesa la voy a cumplir a rajatabla”, aseguró.
La infidelidad como vacío, no como conquista
Al ser cuestionado sobre los aprendizajes que deja una infidelidad, Juan Soler fue categórico al señalar que esas situaciones “dejan muchas heridas y no dejan absolutamente nada”.
Incluso rechazó la idea de que ser infiel represente una victoria personal, pues “uno quizás se pueda sentir ‘me las gano todas’, pero en realidad te deja un gran vacío”.
Desde esa mirada, “El amante infiel” se convierte no solo en una comedia o un drama de pareja, sino en un espacio de reflexión sobre decisiones, conciencia y consecuencias humanas, comentó.
Más allá del tema de la obra, Soler aprovechó el encuentro para subrayar la relevancia del teatro en un contexto adverso.
“Es importantísimo que el teatro en este momento tenga sus mejores guerreros, porque es una batalla muy dura la que tenemos que dar”, dijo, al mencionar factores como la inseguridad y la falta de disposición del público.
Juan Soler se sincera sobre su vida personal
En el terreno personal, Juan Soler compartió que atraviesa un momento de plenitud familiar, al hablar con orgullo de sus hijas y de su nieta.
“Tengo una linda familia, una familia muy hermosa”, afirmó, aunque reconoció que no siempre están juntos físicamente.
También recordó el susto de salud que vivió tras sufrir un burnout mientras participaba en un reality en Colombia.
“Trabajé muy duro… no tenía descanso y el cuerpo lo cobró”, pero afortunadamente todo quedó en un gran susto.
Hoy, a sus 60 años, asegura vivir con mayor conciencia, pues “ya no es que te queda un día más de vida, es un día menos de vida”.
Por ello, confesó que tomó decisiones claras sobre su futuro y su salud, incluida su postura a favor de la muerte digna: “a mí no me enchufan, a mí no me revivan, déjenme partir en paz”.
“Hoy disfruto de las mieles de la lealtad, del amor lindo, del amor bonito”, concluyó.






