A casi poco más de dos décadas de la muerte de Kurt Cobain, líder de “Nirvana” y uno de los músicos más influyentes del rock, una nueva investigación forense reavivó el debate sobre si el músico realmente se suicidó o fue víctima de un homicidio cuidadosamente encubierto.
El 5 de abril de 1994, el cuerpo de Cobain se encontró en su casa de Seattle con una herida de escopeta en la cabeza.
La policía de Seattle y el médico forense del condado de King determinaron que se trató de un suicidio por arma de fuego, respaldado por una nota hallada en la escena y por un análisis toxicológico que reveló una alta presencia de heroína en su organismo.
Este hallazgo colocó definitivamente la muerte de Cobain dentro del trágico fenómeno conocido como el “Club de los 27”, junto a otras leyendas de la música que fallecieron a esa misma edad.
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¿Suicidio o homicidio? La nueva pericia que cuestiona el dictamen oficial
En 2026, un equipo de investigadores forenses liderado por Michelle Wilkins y Brian Burnett presentó un informe que cuestiona la conclusión oficial de suicidio.
El análisis, publicado en una revista científica internacional, sostiene que ciertos elementos de la autopsia y de la escena del crimen son inconsistentes con una muerte autoinfligida, y sugiere la posibilidad de un homicidio con escena escenificada.
Entre los principales argumentos que plantea este nuevo informe se encuentran:
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Incapacitación previa y presencia de drogas
Los expertos señalan que la concentración de heroína hallada en el cuerpo de Cobain sería tan alta que lo incapacitó antes del disparo, lo que pondría en duda la posibilidad de que él mismo accionara el arma.
Algunos análisis incluso señalan que ciertos daños observados en órganos como el cerebro y el hígado, así como signos de hipoxia, son compatibles con una sobredosis prolongada, no con una muerte inmediata por escopeta.
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Escena de crimen “demasiado ordenada”
Los investigadores también criticaron la disposición de los objetos en la escena, pues la posición del arma, los casquillos, el recibo del arma y el kit de heroína estaban cuidadosamente ordenados, algo que según ellos no coincide con la desorganización que suele observarse en una muerte autoinducida.
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La nota de suicidio y la caligrafía
Wilkins y su equipo sugieren que algunas partes de la nota atribuida a Cobain no las escribió él, basándose en diferencias en la escritura entre varias líneas.
Para ellos, esto abre la posibilidad de que la carta estuviera manipulada o falsificada.
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Señales de un posible montaje
Algunos peritos detrás del informe sostienen que la escena pudo escenificarse para parecer un suicidio, lo que incluiría colocar deliberadamente el arma en la mano, acomodar la nota y otros objetos para crear una narrativa predecible.
El caso permanece cerrado
A pesar del impacto de estas afirmaciones, tanto la policía de Seattle como la Oficina del Médico Forense del Condado de King reiteraron que no existe evidencia nueva suficiente para reabrir el caso y que la conclusión original de suicidio se mantiene intacta.
Un portavoz señaló que la oficina está “siempre abierta a revisar casos si surge evidencia creíble”, pero que hasta ahora, nada presentado por la nueva pericia cumple con ese umbral.
La muerte de Kurt Cobain continúa en el ojo del huracán con teorías alternativas desde los días posteriores a su fallecimiento hasta la actualidad.
Su lucha pública contra la depresión, el uso de drogas y su enorme impacto cultural alimentan narrativas que van más allá de la versión oficial, como este análisis forense independiente.
El caso sigue archivado, aunque para muchos fanáticos y algunos investigadores, las preguntas sin responder aún pesan.






