Tras la emotiva revelación pública de Martha Higareda sobre su lucha por sobrevivir a una preeclampsia severa luego del nacimiento de sus hijas, expertos en salud han recordado la importancia de conocer esta complicación que puede poner en riesgo la vida de madres y bebés si no se detecta y trata a tiempo.
A través de un post en Instagram, la actriz recordó que su presión arterial llegó a 215, lo que la llevó de urgencia a la sala de emergencias, donde permaneció casi seis horas bajo observación médica.
“Mi esposo sostenía mi mano y Jesús sostenía mi corazón”, relató Higareda, destacando la mezcla de angustia, fe y apoyo familiar que la ayudaron a superar la emergencia
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¿Qué es la preeclampsia posparto?
La preeclampsia es una complicación del embarazo caracterizada por presión arterial alta y daño a órganos, como los riñones, que suele presentarse después de las 20 semanas de gestación en mujeres cuya presión arterial había sido normal hasta entonces.
Según Mayo Clinic, esta condición también puede desarrollarse después del parto, lo que se conoce como preeclampsia posparto, y puede llevar a complicaciones graves si no se atiende de inmediato.
A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que la preeclampsia se diagnostica cuando hay hipertensión persistente y presencia de proteína en la orina, junto con otros posibles signos de daño orgánico.
Las señales de alerta
Aunque algunos casos pueden ser asintomáticos, existen varios síntomas que pueden indicar preeclampsia y entre los más comunes se encuentran:
- Presión arterial alta persistente, un signo definitorio de la condición.
- Proteinuria, o presencia de proteínas en la orina, que sugiere daño renal.
- Dolores de cabeza intensos que no desaparecen con analgésicos.
- Cambios en la visión, como visión borrosa o sensibilidad a la luz.
- Dolor en la parte superior del abdomen, especialmente debajo de las costillas.
- Hinchazón repentina en manos y rostro o un aumento rápido de peso.
La OMS también señala que la preeclampsia puede manifestarse de formas variadas y que algunas personas pueden no notar síntomas evidentes, por lo que la atención médica regular es esencial.
¿Cuáles son los factores de riesgo y cómo prevenir la preeclampsia?
La aparición de preeclampsia no siempre se puede prevenir, pero existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollarla, como el primer embarazo, embarazos múltiples, obesidad, antecedentes de hipertensión o diabetes y antecedentes familiares de la enfermedad.
Los expertos recomiendan controles prenatales tempranos y constantes para monitorear la presión arterial y otros signos vitales.
Además, en ciertos casos de alto riesgo, se ha demostrado que el uso de aspirina en dosis bajas después del primer trimestre puede reducir el riesgo de preeclampsia bajo supervisión médica.
La adopción de un estilo de vida saludable antes y durante el embarazo, como mantener un peso adecuado, controlar condiciones crónicas y seguir las indicaciones médicas, también puede ayudar a reducir los riesgos.
Diagnóstico y tratamiento médico
El diagnóstico de la preeclampsia se basa en mediciones repetidas de presión arterial alta y otras pruebas médicas, como análisis de orina para detectar proteinuria y análisis de sangre para evaluar función hepática y renal.
El tratamiento depende de la gravedad de la condición y de cuántas semanas de embarazo tenga la paciente, pues en casos leves, se puede optar por un control médico estrecho y monitoreo frecuente.
En situaciones más graves, especialmente cuando el embarazo está avanzado, el tratamiento puede incluir medicación para controlar la presión arterial, reposo hospitalario y, en muchos casos, la decisión de adelantar el parto para proteger la salud de la madre y el bebé.
La OMS también destaca que en algunos casos se administra sulfato de magnesio para prevenir convulsiones, una complicación llamada eclampsia, que representa un riesgo grave para la vida.






