El 17 de febrero se cumple un año del fallecimiento de Paquita la del Barrio, la cantante mexicana que convirtió sus temas con estilo franco y directo en lecciones de empoderamiento, dignidad y autoafirmación para el público femenino.
Francisca Viveros Barradas, su nombre real, falleció el 17 de febrero de 2025, a los 77 años, en su hogar en Veracruz, tras enfrentar problemas de salud que limitaron su actividad artística en los últimos años.
La artista transformó su experiencia de vida, marcada por la pérdida, el desengaño y la resiliencia, en canciones que hablaban sin miedo sobre el desamor, el machismo y el valor propio.
Su música no solo fue ranchera, sino una forma de enseñar a no quedarse callada ante la injusticia emocional.
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Sus canciones más emblemáticas
Paquita lanzó más de 30 discos a lo largo de más de cinco décadas de trayectoria artística con canciones que funcionaron como veredictos de vida y autoestima:
- “Rata de dos patas” se convirtió en su himno más emblemático y, aunque lo escribió el compositor Manuel Eduardo Toscano, Paquita lo interpretó como nadie: “Rata de dos patas, te estoy hablando a ti… porque un bicho rastrero, aun siendo el más maldito, comparado contigo se queda muy chiquito”.
- En “Tres veces te engañé”, narró con firmeza la decisión de alguien que, “cansada de ser traicionada”, toma el control de su historia, al romper con las expectativas tradicionales de sumisión.
- “Me saludas a la tuya” respondió con ironía y dignidad a quien subestimó a la narradora. “Te agradezco tu cumplido… te suplico que también me saludes a la tuya”, enseñando que a veces la mejor respuesta es conservar la compostura.
- Otros temas como “Cheque en blanco” y “Hombres malvados” exploraron el dolor y la frustración de las relaciones fallidas, pero también la fuerza que nace de reconocerlo y seguir adelante.
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Una voz de empoderamiento
Aunque sus letras están enfocadas en hombres infieles o traicioneros, el impacto de sus canciones trascendió el género ranchero para convertirse en una especie de manual emocional para mujeres que sufrieron una ruptura.
Paquita hablaba desde la experiencia pura y cruda, convirtiendo frases duras en enseñanzas sobre respeto, dignidad y amor propio.
Cada “¿me estás oyendo, inútil?” se convirtió en un grito de independencia emocional, y cada “rata de dos patas” un paso más hacia sanar y recuperar poder personal.
A un año de su partida, su música aún forma parte de las playlist digitales, de cantinas, y fiestas, pues no solo además enseñó a abrazar la integridad propia, a no tolerar el abuso y a encontrar en cada verso un espejo donde muchas se reconocieron.






