El crecimiento de los costes de producción y el aumento de la informalidad laboral encendieron las alertas de los empresarios en Yucatán, advirtió la presidenta del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en el estado, Claudia González Góngora. El diagnóstico apunta a un 2026 complejo, con presiones sobre el empleo formal y un entorno poco favorable para nuevas inversiones.
Durante el anuncio del Circo Carnaval de Mérida 2026, la dirigente empresarial sostuvo que el repunte de la informalidad refleja dos fenómenos simultáneos: el encarecimiento de operar dentro de la legalidad y una desaceleración económica que ya impacta al mercado interno. Bajo este escenario, anticipó dificultades para la creación de empleo y para la llegada de capital productivo a la entidad.
Costos laborales y competitividad preocupan a empresarios de Yucatán
González Góngora señaló que la reducción de la jornada laboral a 40 horas y el incremento al salario mínimo elevan de forma inmediata los costos operativos de las empresas. Subrayó que estas medidas no han venido acompañadas de un aumento proporcional en la productividad ni de un estímulo efectivo al consumo. Por el contrario, afirmó, generan una presión adicional sobre la competitividad, especialmente para pequeñas y medianas empresas.
Impacto del aumento de impuestos en Yucatán
En el ámbito estatal, advirtió que el aumento del impuesto sobre nóminas afectará de manera directa a seis de cada diez empleos. Este ajuste, sumado al incremento federal del IEPS y a la contracción del consumo, impactará tanto a los negocios como a la economía familiar. En este contexto, el panorama fiscal se perfila como uno de los principales desafíos para el sector productivo yucateco.
Empresarios de Yucatán: diálogo con el gobierno y desacuerdo fiscal
La presidenta del CCE aseguró que existe disposición permanente al diálogo con el gobierno estatal. Sin embargo, reconoció que persiste un desacuerdo de fondo respecto al aumento del impuesto sobre nómina. A su juicio, esta medida limita la capacidad de crecimiento de las empresas y genera reticencias entre los inversionistas, en un momento que exige incentivos y certidumbre.
González Góngora, quien también encabeza la CANIRAC en Yucatán, sostuvo que la resiliencia empresarial será clave durante el presente año. La capacidad de adaptación, dijo, marcará la diferencia entre la continuidad y el cierre de muchos negocios, así como la conservación del empleo formal y del bienestar social.
Factores externos y señales de desaceleración
La dirigente empresarial añadió que la próxima revisión del T-MEC, impulsada por el gobierno de Estados Unidos, junto con las tensiones geopolíticas internacionales, podría frenar flujos de inversión y proyectos de construcción. Estos factores externos, afirmó, añaden una capa adicional de incertidumbre al entorno económico local.
Los indicadores estatales ya confirman la desaceleración. La economía yucateca registra una contracción en el sector secundario y un crecimiento menor al esperado en el sector terciario. El desempeño económico de diciembre fue inferior al del mismo mes del año anterior, lo que confirma una caída sostenida del consumo interno observada desde la pasada Semana Santa. Esta advertencia ocurre apenas cinco meses después de que González Góngora asumiera la presidencia del organismo empresarial.
Finalmente, expuso que la industria restaurantera enfrenta de manera directa los efectos de las reformas laborales y los incrementos fiscales. Estos ajustes elevan los costos sin reflejarse en mayor productividad en el corto plazo. Como termómetro social y económico, el sector muestra con claridad que las familias yucatecas ya gastan menos en alimentos fuera del hogar, una señal inequívoca de enfriamiento del consumo.
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