Gobierno federal recupera predio expropiado en zona arqueológica de Toniná
El gobierno de México concretó la recuperación oficial del predio expropiado en la zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná, en el municipio de Ocosingo, luego de años de cierre, disputas agrarias y control irregular del acceso al sitio.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia confirmó que el decreto publicado en diciembre de 2025 se ejecutó formalmente este martes. De ese modo, 9.22 hectáreas quedaron bajo resguardo federal para fines de investigación, conservación y apertura al público.
Conflicto agrario del sitio de Monumentos Arqueológicos de Toniná
Durante varios años, la zona permaneció cerrada debido a conflictos no resueltos entre autoridades federales y actores locales, principalmente ejidatarios y comunidades indígenas que reclamaban derechos sobre la tierra y participación en los beneficios derivados del turismo.
Este conflicto implicó restricción de accesos, control territorial del sitio y colapso de la actividad turística, lo que afectó tanto a visitantes como a la economía regional.
La expropiación federal operó como una salida jurídica para restablecer el control del Estado sobre el patrimonio arqueológico. Sin embargo, no elimina de fondo las tensiones sociales, donde persisten demandas de reconocimiento y participación económica.

Actores locales y disputa por beneficios
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, sostuvo que el decreto protege un bien nacional. No obstante, el trasfondo revela la disputa entre propiedad social de la tierra y administración federal del patrimonio.
En el acto oficial, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, encabezó la ceremonia junto con la asesora presidencial Jesusa Rodríguez Ramírez, en un evento que marcó la reapertura de la Ciudad de Conocimiento Toniná.
El mandatario anunció obras de infraestructura y relanzamiento turístico, con fecha tentativa de reapertura el 21 de marzo.
Sin embargo, los ejidatarios de Ocosingo han exigido históricamente una participación directa en los ingresos turísticos, mientras que comunidades indígenas tzeltales reclaman reconocimiento territorial y cultural.
Riesgos ante la reapertura de la zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná
La reapertura plantea un escenario delicado. El conflicto puede reactivarse si no se establecen mecanismos claros de inclusión, especialmente en torno al control del acceso, operación y beneficios económicos.
Aunque el gobierno federal recuperó el predio, el entorno sigue siendo territorio social, lo que implica que el control efectivo dependerá de la relación con las comunidades.
En este contexto, la narrativa de “prosperidad compartida” enfrenta su principal prueba. Sin acuerdos sólidos, el escenario podría derivar en bloqueos, presión comunitaria o conflictos de gobernabilidad.
Jesusa Rodríguez afirmó que la recuperación simboliza la restitución del patrimonio al pueblo. Sin embargo, esa restitución dependerá del acceso real a beneficios y toma de decisiones.
Por su parte, el director del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, reiteró que el patrimonio arqueológico no puede permanecer cerrado ni bajo control irregular.
La reapertura de Toniná representa un reordenamiento del poder territorial. El desafío no es abrir el sitio, sino evitar que el conflicto que lo cerró vuelva a reproducirse.
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