La operación plena del Tren Interurbano México-Toluca, que desde esta semana llega hasta la estación Observatorio y enlaza con el Metro de la Ciudad de México, comenzó a modificar de inmediato los patrones de movilidad en el Valle de Toluca. En las primeras horas del primer día hábil, empresas de transporte foráneo reportaron descensos de entre 40 y 50% en la demanda hacia la capital del país.
Para el delegado en el Estado de México de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), Odilón López Nava, la entrada en operación total del tren marca un punto de quiebre que obliga a revisar de fondo el modelo de transporte regional. A su juicio, el ajuste no debe entenderse como una crisis, sino como una transición natural en una zona metropolitana en expansión, donde serán los propios usuarios quienes definan los nuevos flujos y necesidades de viaje.
El dirigente subrayó que el proyecto ferroviario, concluido tras 12 años de trabajos, introduce una dinámica distinta que impacta a todos los prestadores del servicio, no sólo a los autobuses foráneos. En ese contexto, sostuvo que las bajas iniciales forman parte de un proceso de reacomodo y que las empresas deberán identificar rutas alternas y nichos que no están cubiertos por el tren.

Afluencia de pasajeros baja 50%
Desde el sector empresarial, Emiliano Reyes Estrada, representante legal de Caminante, confirmó que el arranque del sistema ferroviario completo se reflejó de inmediato en la afluencia de pasajeros. La reducción, dijo, ronda hasta 50% en algunas corridas hacia la Ciudad de México, aunque aseguró que, por ahora, no se contempla el despido de operadores.
Explicó que las compañías analizan ajustes operativos para redirigir servicios a localidades que se encuentran alejadas de las estaciones del tren, como Calimaya, Santa Cruz Azcapotzaltongo, San Pablo Autopan o Xonacatlán, así como la posibilidad de fortalecer traslados directos hacia Observatorio para facilitar la conexión con otros sistemas de transporte.
En materia de tarifas, Reyes Estrada reconoció que igualar el costo del tren, que es de 100 pesos por viaje completo, de Zinacantepec a Observatorio, representa un desafío para los autobuses, debido a los gastos de operación. No obstante, señaló que en recorridos más largos los incrementos serían limitados, con el objetivo de mantener la competitividad del servicio.
Crece el transporte irregular
Más allá de las cifras, transportistas expresaron inquietud por el crecimiento del transporte irregular en las inmediaciones de las estaciones del tren interurbano. López Nava advirtió que la presencia de taxis colectivos, mototaxis y vagonetas sin concesión puede generar desorden y riesgos para los usuarios, en un sistema que requiere control, fiscalización y reglas claras.
A estos problemas se suman deficiencias en seguridad vial y orden urbano en puntos como Toluca Centro y el corredor de Las Torres, donde ya se han registrado percances. Para el sector, el desafío inmediato recae en la Secretaría de Movilidad del Estado de México, encabezada por Juan Hugo de la Rosa, que deberá encauzar la reorganización del transporte para que la puesta en marcha del tren se traduzca en beneficios reales para la población.
Los propios transportistas coinciden en que el balance definitivo no podrá hacerse en el corto plazo. Será en las próximas semanas, conforme se consoliden los nuevos hábitos de traslado, cuando se dimensione el impacto real del tren interurbano en la movilidad y en la viabilidad del transporte foráneo.






