San Juan Acatitlán, comunidad indígena de raíz náhuatl asentada en el sur del Estado de México, decidió separarse del ayuntamiento de Luvianos y asumirse, de facto, como el municipio indígena número 126 de la entidad, luego de décadas sin respuesta a sus solicitudes de reconocimiento ni atención a rezagos básicos de infraestructura.

La determinación se tomó en asamblea comunitaria el 27 de noviembre de 2025, tras más de 20 años de trámites inconclusos ante el Congreso local y el Ejecutivo estatal. Desde entonces, la población se rige por un esquema de autogobierno basado en usos y costumbres, con un ayuntamiento indígena provisional cuyos integrantes no reciben remuneración alguna.
Sebastián Aguilar Pantaleón, presidente del Consejo Supremo de Gobierno del Pueblo Indígena de San Juan Acatitlán, explicó que la decisión respondió al desgaste acumulado por la ausencia de obras públicas y apoyos institucionales.
“No tiene sentido seguir perteneciendo a un municipio cuando el pueblo no recibe nada”, sostuvo.
El dirigente recordó que los primeros intentos para constituirse como municipio datan de 2002, cuando un comité ciudadano entregó un expediente completo ante la Legislatura mexiquense y el entonces gobierno estatal. El trámite, señaló, quedó archivado sin resolución durante años, pese a múltiples gestiones.
“Nos traían de un lado a otro y nunca hubo respuesta”, dijo.
San Juan Acatitlán se deslinda del gobierno municipal
A partir de 2020, la comunidad reencauzó su estrategia hacia el reconocimiento federal como pueblo indígena.
El 5 de junio de 2022 realizó una asamblea formal y, tras entregar el acta correspondiente al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, obtuvo ese mismo año la constancia como pueblo originario.
En 2025 recibió el registro federal, lo que permitió acceder a recursos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos Indígenas y Afromexicanos.
Con ese respaldo, el 27 de noviembre de 2025 San Juan Acatitlán presentó nuevamente ante el Congreso local un paquete de documentos para solicitar su creación como municipio indígena y entregó copia al gobierno estatal.
Hasta ahora, afirmó Aguilar Pantaleón, no existe pronunciamiento oficial.
Ante la falta de avances, la asamblea comunitaria acordó romper administrativamente con Luvianos y conformar el Ayuntamiento Indígena del Pueblo de San Juan Acatitlán. La autoridad local despacha desde la vivienda del propio presidente del consejo, sin edificio oficial ni presupuesto estatal.
“Es trabajo comunitario, no hay sueldos”, precisó.

Población originaria al sur del Edomex
La comunidad, con una población estimada entre 11 mil y 12 mil habitantes, se ubica entre Luvianos y Zacazonapan, a unos 12 kilómetros de la cabecera municipal. Su territorio abarca cerca de 12 mil hectáreas e integra más de 26 delegaciones y ocho comunidades.
Aunque no alcanza el umbral poblacional de 60 mil habitantes que se ha aplicado en años recientes para la creación de nuevos municipios, las autoridades comunitarias sostienen que existen elementos históricos, territoriales y jurídicos suficientes para sustentar su demanda, conforme al artículo segundo constitucional.
“El problema no es la ley, es la falta de voluntad política”, afirmó Aguilar Pantaleón.
El expediente permanece en la Comisión de Límites Territoriales del Congreso mexiquense, sin dictamen. Mientras tanto, la comunidad mantiene su autogobierno y prevé reuniones con instancias estatales de atención a pueblos indígenas para exponer su situación.
Para las autoridades tradicionales, la separación no es simbólica, sino una decisión política frente a décadas de marginación.
“¿Qué sentido tiene pertenecer a un municipio o a un estado que no le devuelve nada al pueblo?”, cuestionó el representante comunitario.






