Cada Sábado de Gloria, cuando el calor aprieta y la tradición invita a “quitarse lo santo”, cientos de familias mexicanas de los pueblos aledaños convierten el Balneario Los Ahuehuetes en un verdadero estallido de vida, alegría y convivencia.
Ubicado entre Tepeojuma y San Felipe Xochiltepec, en el suroeste de Puebla, este manantial natural es un paraíso escondido rodeado de ahuehuetes centenarios que dan sombra generosa a las familias que llegan desde temprano. El agua, clara, cristalina y de un intenso tono turquesa, brota directamente del manantial principal, formando una alberca natural donde se pueden ver pececitos en el fondo y sentir el borbollón en la fosa más profunda (hasta 5 metros, con precaución para quienes no nadan bien).
Acompañando la poza natural, varias albercas artificiales —una para adultos con profundidad a desnivel que llega a los 2 metros y al menos dos para niños con toboganes— completan el espacio. Desde los diferentes pueblos cercanos (Tepeojuma, Atlixco, Izúcar de Matamoros y comunidades de la Mixteca Poblana), las familias bajan con neveras, anafres, tortas, carnitas y la música que anima la tarde.
Los precios siguen siendo accesibles y populares:
- Adultos: $100 pesos
- Niños: $50 pesos
- Camping (por persona): $70 pesos
Muchos llegan desde las 9 de la mañana y se quedan hasta las 3 de la tarde para armar campamento y extender la celebración hasta el Domingo de Resurrección. Es común ver tiendas de campaña bajo los árboles, asadores encendidos y niños corriendo entre las pozas.
En el camino de terracería que lleva al balneario (aproximadamente 7 km desde la carretera principal), los visitantes encuentran desde tortillas hechas a mano recién salidas del comal hasta las famosas cervezas “reparadas” conocidas localmente como “velas”, que refrescan la jornada bajo el sol poblano.
Este es un espacio que aún conserva el verdadero espíritu mexicano: no hay extranjeros, no hay rastros de gentrificación y mucho menos de turismo masificado que ha transformado otros destinos. Aquí prevalece el México profundo, el de las familias trabajadoras que aman y sostienen al país con su esfuerzo diario. Es un lugar donde las tradiciones se imponen sobre cualquier otra cosa. Existe una iglesia cercana, pero en Sábado de Gloria lo que manda es la mojada colectiva, la carcajada, la carne asada y la convivencia entre compadres y primos.
El único inglés que se escucha ocasionalmente proviene de los paisanos que regresan de Estados Unidos a visitar a su familia y a reencontrarse con sus costumbres más arraigadas. Para ellos y para los locales, Los Ahuehuetes representa un pedazo de patria que aún resiste intacto.
Abierto los 365 días del año de 9:00 a 19:00 horas, este balneario ejidal sigue siendo uno de esos rincones que ya casi no existen en México: auténtico, económico, familiar y lleno de esa calidez que solo se vive en los pueblos.
Si buscas desconectarte del bullicio y conectar con lo más genuino de nuestra identidad, Los Ahuehuetes en Sábado de Gloria es la respuesta. Un chapuzón de fe, sol, agua turquesa y pura mexicanidad.































