Los sucesos recientes en Venezuela no constituyen un hecho aislado según el análisis histórico, forman parte de una larga lista de intervenciones sistemáticas de Estados Unidos (EE. UU.) en América Latina.
Existen muchas acusaciones de que Washington, a través de su Agencia Central de Inteligencia (CIA), el organismo encargado de recopilar, analizar y difundir información de inteligencia en el exterior del territorio estadunidense, ejecutó muchas de estas acciones de manera directa o encubierta.
El gobierno de esa nación norteamericana justificó siempre estas operaciones bajo el discurso de la “libertad” y la “defensa de la democracia”. Pero el saldo histórico muestra repetidamente violencia, dictaduras y fracturas sociales profundas.

Coordinación represiva continental
Las dictaduras militares del Cono Sur americano articularon la Operación Cóndor durante las décadas de 1970 y 1980.
Esta red de represión transnacional contó con apoyo logístico, inteligencia y respaldo político estadunidense. Países como Chile, Argentina, Brasil y Uruguay participaron en el sistema.
El mecanismo permitió el secuestro, tortura y desaparición de opositores más allá de las fronteras nacionales. Decenas de miles de personas murieron bajo la bandera de la lucha anticomunista.
Golpes en Chile y Argentina
Una intensa campaña de desestabilización desde Washington precedió al golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende en Chile, en 1973, para lo cual la CIA financió a sectores opositores y promovió el caos interno. Estados Unidos respaldó posteriormente a la dictadura de Augusto Pinochet.
En Argentina, la junta de Jorge Rafael Videla implementó en 1976 un plan sistemático de exterminio. Documentos desclasificados prueban que la Unión Americana conocía las violaciones a los derechos humanos de la Junta Militar y mantuvo relaciones con ese régimen.
El ciclo en Centroamérica y México
La CIA también organizó en 1954 el golpe de Estado contra Jacobo Árbenz, en Guatemala, tras su intento de reforma agraria. La caída de Árbenz inauguró décadas de conflicto armado y genocidio indígena.
Así mismo, Estados Unidos financió y armó a la “Contra” en Nicaragua durante los años 80 para derrocar al gobierno sandinista.
Por otra parte, hay muchos señalamientos de que la doctrina de seguridad nacional promovida por Estados Unidos influyó en la represión del movimiento estudiantil de 1968 en México, en el contexto de la Guerra Fría.
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