Según informes recientes de la ONU, México cuenta con talento femenino suficiente para posicionarse como una potencia científica, pero requiere una mayor vinculación entre ciencia, política y sociedad para cerrar brechas.
En consecuencia, el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, celebrado cada 11 de febrero, representa una oportunidad clave para visibilizar este rol fundamental.
Reportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) alertan que cerrar la brecha contra mujeres y niñas en México podría tomar un siglo sin acciones urgentes, por lo que se requieren mentorías y la eliminación de sesgos en evaluaciones educativas para lograr un cambio real.
La Unesco pide colaboración en el 11F para liderazgo femenino
Abordar estos temas requiere colaboración multisectorial para garantizar que mujeres y niñas en México no sólo participen, sino que lideren la innovación científica.
Este día, el 11 de febrero, busca promover el acceso equitativo a las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), donde persisten desigualdades estructurales.
En México, el panorama refleja avances, como el aumento en la participación femenina en la investigación, pero también desafíos pendientes.

Para 2026, el tema central del 11 de febrero se enfoca en integrar la inteligencia artificial y la economía para fomentar un desarrollo sostenible e inclusivo.
La Unesco resalta la relevancia de esta temática para impulsar el desarrollo.
En México, eventos locales como los organizados por la UNAM y el British Council en esta fecha destacan aportes de científicas mexicanas y buscan inspirar a nuevas generaciones.
Brecha en STEM y violencia, obstáculos en el camino científico
Uno de los problemas más graves que enfrentan las mujeres y niñas en México es la brecha de género en STEM.
Aquí, sólo 38% de las estudiantes optan por estas carreras, cifra que se reduce drásticamente en posiciones de liderazgo y en subsectores como la ingeniería. Esta disparidad inicia en la educación básica, donde las niñas reportan mayor inseguridad en matemáticas y ciencias debido a sesgos culturales y falta de apoyo familiar.
Otro desafío significativo es la discriminación laboral y la violencia de género en entornos académicos y profesionales.
En México, el 100% de las mujeres en programas de ingeniería y ciencias han reportado experiencias de violencia, lo que contribuye a la deserción. Además, las normas sociales y la carga desproporcionada de responsabilidades domésticas desalientan a muchas mujeres a persistir en STEM.
Instituciones trabajan en soluciones para el futuro del 11F
Estos problemas impactan la innovación nacional al excluir perspectivas diversas. Las instituciones mexicanas clave como el Inmujeres y la Secihti lideran esfuerzos para promover la igualdad de género en ciencia. Por ejemplo, reportan un aumento del 30% en apoyos a posgrados femeninos, mientras que otras entidades como la Red CITEG y el CIEG de la UNAM también trabajan en políticas públicas e investigaciones.

Estudios como el informe de Unicef destacan que factores como la discriminación limitan el acceso de niñas a STEM, recomendando intervenciones tempranas. Investigaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad (MCO) revelan que las mujeres en STEM perciben ingresos 24% superiores, pero la matrícula femenina debe duplicarse.
Finalmente, especialistas y organismos como ONU Mujeres llaman a derribar barreras estructurales, promoviendo un futuro inclusivo donde las mujeres lideren en STEM.
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