La activista Ceci Patricia Flores Armenta anunció este 24 de marzo el hallazgo de restos óseos que podrían pertenecer a su hijo Marco Antonio Sauceda Rocha, desaparecido el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino, Sonora, tras casi siete años de búsqueda ininterrumpida.
En un video publicado en la red social X expresó: “¡Vamos a casa hijo! Después de luchar contra todo…”, frase que resume una de las búsquedas más visibles y prolongadas del movimiento de familiares de personas desaparecidas en México.
El hallazgo ocurrió en el kilómetro 46 de la carretera 26, en Hermosillo, durante una jornada de búsqueda encabezada por la propia activista. En las imágenes difundidas, Flores sostiene un fragmento óseo. Explica que el cuerpo no está completo, situación que atribuyó al paso del tiempo y a la posible intervención de animales carroñeros.
Aun así, señaló que los restos coinciden con las prendas y características que recordaba de su hijo, por lo que consideró que podría tratarse de Marco Antonio. Sin embargo, la identificación oficial aún está pendiente.
Siete años de búsqueda y una lucha convertida en símbolo
La historia de Ceci Flores se remonta a 2015, cuando su hijo mayor, Alejandro Guadalupe Islas Flores, fue interceptado por un grupo armado en Los Mochis, Sinaloa. A partir de ese momento, inició su labor como buscadora.
Cuatro años después, en 2019, a su segundo hijo, Marco Antonio, también lo privó de la libertad un grupo de hombres armados en Sonora. Desde entonces, la activista se convirtió en una de las figuras más visibles del movimiento de madres buscadoras en el país.
Durante estos años, Flores ha encabezado brigadas en desiertos, cerros y posibles fosas clandestinas, enfrentando amenazas, desplazamientos y campañas de desprestigio. Su trabajo ha sido reconocido nacional e internacionalmente por su persistencia y por el impacto de las búsquedas independientes de los familiares.
Su historia refleja la realidad de miles de familias en México que, ante la falta de resultados institucionales, han asumido la búsqueda de sus propios desaparecidos.
Ceci Flores anunció hallazgo, pero la identificación oficial sigue pendiente
Aunque la activista da por hecho que los restos pertenecen a su hijo, la Fiscalía General de Justicia de Sonora descartó que exista confirmación oficial. Agregó que será necesaria una confronta genética para validar la identidad.
Flores, sin embargo, adelantó que continuará trabajando en la zona para recuperar más fragmentos que permitan una identificación más completa.
La activista también señaló que el hallazgo, aun sin confirmación científica, representa un avance en una búsqueda marcada por años de incertidumbre y dolor.
“He cumplido mi promesa”
En su mensaje, Ceci Flores expresó que, pese al dolor, siente que ha cumplido la promesa hecha a su hijo: encontrarlo sin importar el tiempo ni las condiciones.
El hallazgo marca un punto crucial en una búsqueda que se extendió por casi siete años. Más allá del caso individual, simboliza la lucha de miles de familias en México que siguen buscando a sus desaparecidos.
La imagen difundida por la activista, sosteniendo un fragmento óseo en el desierto, resume la dimensión humana de una crisis nacional que ha obligado a madres, padres y familiares a convertirse en buscadores.
Y mientras la identificación oficial continúa pendiente, el mensaje de Ceci Flores vuelve al punto de partida: “¡Vamos a casa hijo!”, la frase con la que anunció el hallazgo y con la que, tras casi siete años, busca cerrar una de las búsquedas más dolorosas y persistentes del país.
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