Por Gabriela Torres
Entre sollozos, la senadora del PVEM, Juanita Guerra Mena explica por qué acudió al salón de belleza que discretamente instalaron en el Senado de la República y que, por cierto, ya fue clausurado.
La legisladora precisa que asiste al salón de belleza por una invitación que data de hace aproximadamente un año, pero acudió hasta el pasado 4 de febrero, que fue cuando la encontraron utilizando el servicio.
La senadora Guerra aclara que el asistir al salón de belleza no fue un privilegio ni un servicio gratuito, como tampoco una falta a su trabajo legislativo.
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Senadora descubre falta de respaldo y solidaridad
La operación de un salón de belleza dentro del Senado desató una controversia legislativa, tras difundirse un video donde aparece la senadora Juanita Guerra Mena, aplicándose un tinte en el cabello durante una jornada de trabajo legislativo.
Más allá del servicio, la legisladora del Partido Verde descubre con este episodio la ausencia de respaldo y solidaridad entre las senadoras, incluso entre quienes —según la legisladora— impulsaron a utilizar este servicio.
¿Entre sollozos que explica la senadora Juanita Guerra?
En entrevista con reporteros que cubren las actividades de la –Cámara alta, Juanita Guerra sollozando confirma que acudió al salón de belleza el pasado 4 de febrero.
Informa que por el servicio prestado (ponerse un tinte) pagó 500 pesos, cobro que corresponde a una tarifa establecida en ese salón de belleza.
Guerra indica que se tardó solo 20 minutos en que le hicieran el servicio, por lo que apunta que no incurrió en ninguna falta.
Señala que incluso pidió la revisión de las cámaras de seguridad, a fin de que se pueda demostrar que trabajó el resto del día en el recinto legislativo.
“No me parece poco ni mucho, es lo que me cobraron. Yo hablo con la verdad”, señaló la senadora PVEM.
Víctima de agresiones
La senadora informa que recibió amenazas y fue víctima de agresiones, hechos que denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) y autoridades estatales.
También indica que ella no cree en las casualidades y que la grabación forma parte de una estrategia para desacreditarla.
“No es justo que utilicen una imagen para denostar mi trabajo. Yo siempre he dado la cara”, subraya la legisladora del PVEM.
La legisladora fue más allá y acusó que quienes hoy guardan silencio o se deslindan son las mismas que conocían y utilizaron el lugar, pero que ahora niegan su existencia, dejándola sola frente al escándalo mediático.
Guerra Mena también vincula la difusión del video con una campaña de hostigamiento en su contra, derivada —según dijo— de sus denuncias contra autoridades municipales y estatales en Morelos por presuntos actos de corrupción, extorsión y violencia.
Como muestra de congruencia, la senadora solicitó a la Mesa Directiva que, si se considera que cometió una falta, se le descuente el día completo de dieta, aunque reiteró que la ley no contempla sanciones por minutos u horas.
Sin embargo, insiste en que el tema central no debería ser su imagen personal, sino la falta de transparencia en la autorización del servicio y el silencio de quienes participaron.
¿Qué provocó el caso del salón de belleza?
El caso del salón de belleza no solo abrió un debate sobre el uso de instalaciones del Senado, sino también evidencia fracturas internas entre legisladoras, particularmente en materia de respaldo político y solidaridad de género.
“Mis compañeras no han sido solidarias. Quienes gritaron, quienes señalaron, no han dado la cara”, reclamó Guerra Mena.
Uno de los puntos más sensibles del caso fue cuando la legisladora aseguró que la invitación al salón de belleza provino de senadoras de otros grupos parlamentarios, particularmente de Morena.
En este punto, la legisladora evita dar nombres y pide que sean las propias coordinaciones quienes aclaren quién autorizó la instalación del servicio, quién fijó las tarifas y quién llevó al personal que lo opera.
Lamenta que no la respaldarán las senadoras
Juanita Guerra Mena lamenta que ninguna de las senadoras involucradas saliera públicamente a respaldarla o siquiera a aclarar los hechos, lo que calificó como una falta de sororidad.
“Me ha dado mucha tristeza que, en lugar de tener solidaridad, ni siquiera una pregunta me hayan hecho. No han salido a decir quiénes fuimos invitadas ni quién lo organizó”, expresó.






