La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) condenó enérgicamente la violencia en el país y expresó su profundo dolor e indignación por los recientes hechos ocurridos en Guanajuato, y Puebla.
En un comunicado, denunció específicamente el ataque armado en un campo de fútbol de la colonia Loma de Flores, en el municipio guanajuatense de Salamanca, donde un comando abrió fuego contra jugadores y familias, que dejó un saldo de al menos 11 personas fallecidas y varios heridos, hechos que «lastiman profundamente la vida, la dignidad humana y la convivencia pacífica».
La organización que agrupa a los obispos católicos de México lamentó el intento de incendio contra la Catedral de Puebla, luego de que agresores forzaran una de sus puertas principales.
Calificaron este acto como una agresión directa contra el patrimonio material, espiritual y cultural no sólo de México, sino de la humanidad, por lo que exigieron a las autoridades el esclarecimiento total de ambos crímenes.
Solidaridad, llamado a la acción y esperanza
La Iglesia católica expresó su solidaridad y acompañamiento con todas las víctimas y sus familias: “Elevamos nuestra oración a Dios por el descanso eterno de quienes han perdido la vida”.
Además, hizo un llamado directo a las autoridades para que asuman con responsabilidad su deber de proteger la vida, la seguridad y los espacios sagrados.
El CEM exhortó a toda la sociedad a trabajar unida por la construcción de una paz verdadera y estable.
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