Para la alcaldía capitalina de Iztapalapa, el Viacrucis no es un espectáculo turístico: es el corazón de su identidad, y en un barrio históricamente marginado, esta tradición devuelve a sus habitantes dignidad, orgullo y sentido de pertenencia que viven y defienden con devoción inquebrantable, como a la cruz donde murió Cristo.
Los actores que elige el Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa A.C. realizan entrenamientos físicos diarios en las pendientes del Cerro de la Estrella, pero sobre todo quien personifica a Cristo.
Y mientras que en las calles de los ocho barrios originarios -San Lucas, San Pedro, San Miguel, San Pablo, San Ignacio, San José, La Asunción y Santa Bárbara- el aire ya huele a incienso y madera recién cortada, para esta representación, el Salvador del mundo se ejercita con una cruz de 90 kilogramos.
Desde principios de marzo, los ensayos se multiplican en las plazas y en la Macroplaza de Iztapalapa, mientras las bardas se repintan y las banquetas se reparan para recibir a los visitantes.
Quien interpretará a Jesús recorre kilómetros cargando la pesada cruz de madera, simulando el camino que culminará el 3 de abril con la crucifixión a las 15:00 horas en el Cerro de la Estrella.
El Cristo de Iztapalapa

Arnulfo Eduardo Morales Galicia, un médico cirujano de 25 años egresado de la UNAM y originario del Barrio de San Lucas, es quien interpretará a Jesús en la 183 edición de la Pasión de Cristo en Iztapalapa 2026.
Su preparación incluye un riguroso entrenamiento físico, cargando cruces de entre 80 y 90 kilogramos.
Arnulfo Eduardo es vecino de Iztapalapa, cumple con los requisitos comunitarios y profesionales necesarios para el papel.
Formalmente, inició la preparación para representar a Jesucristo el 12 de enero pasado, enfocándose en la resistencia para cargar la pesada cruz en el recorrido de casi nueve kilómetros del Viernes Santo.
El médico-actor asiste a misas dominicales, sesiones de formación y estudio del contexto histórico, buscando transmitir un mensaje de sacrificio y amor. Fue seleccionado bajo estrictos criterios que incluyen buena conducta, condición física y por ser originario de los barrios tradicionales.
La Cruz
La cruz que se carga durante la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, con un peso aproximado de 90 kilogramos y en ocasiones de hasta 100 kilos, es de madera de pino y mide más de seis metros de largo.
El Recorrido. El actor carga este peso a lo largo de un viacrucis que recorre las principales calles de Iztapalapa hasta el Cerro de la Estrella.
La Tradición. La cruz es parte fundamental de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, una tradición comunitaria reconocida por su impacto cultural y de fe.
Preparación. Quien interpreta a Jesús se prepara físicamente durante meses para poder soportar el peso de la cruz y las condiciones del recorrido.
Para el pueblo de Iztapalapa, los días previos no son solo logística: son un tiempo de preparación espiritual y física que fortalece la fe colectiva, y eso incluye a quien representa a Cristo.

Familias enteras se reúnen para coser vestuarios, pulir coronas de espinas y ensayar diálogos que se repiten casi palabra por palabra desde hace 183 años, y una cruz que cada año nos recuerda que Jesús murió en ella por la humanidad,
Luego de que en 2025, la Unesco reconoció a la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, este año se celebra con mayor orgullo y organización que nunca.
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