El año 2025 concluye como un periodo de inflexión en el que México redefinió sus reglas internas. En paralelo, el país enfrentó un entorno exterior de fricción sin precedentes. La narrativa del año no la dictó una sola voz, sino la interacción de tres fuerzas en tensión constante.
Estas fuerzas son la reingeniería institucional del Estado, la presión proteccionista de Estados Unidos y una opinión pública fragmentada. Por consiguiente, esta complejidad diluyó las mayorías absolutas del pasado en los temas centrales de la gestión pública.
1. Transición Constitucional: El nuevo diseño del sistema judicial
El proceso de reforma para la designación de jueces y magistrados se consolidó como el hecho político del año. Este rediseño institucional se presenta bajo dos ópticas documentadas que convivieron sin alcanzar un consenso:
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Legitimidad y Acceso: La postura gubernamental ratifica este cambio como la eliminación de barreras en el Poder Judicial, buscando una justicia más cercana al mandato popular.
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Autonomía y Contrapesos: Organismos técnicos y colectivos internacionales mantienen constancia de que la modificación altera la división de poderes, advirtiendo sobre la vulnerabilidad del sistema ante intereses políticos.
Frente Externo: La diplomacia de la presión
La relación con Estados Unidos transitó de la vecindad estratégica a la fricción directa. El regreso de la administración Trump activó mecanismos de presión que alteraron la agenda bilateral:
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Aranceles y Recaudación: La implementación del Servicio de Ingresos Externo en Washington introdujo gravámenes que obligaron a México a una negociación reactiva permanente.
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Tensiones Simbólicas: El episodio sobre la nomenclatura del «Golfo de América» quedó registrado como un síntoma del unilateralismo estadounidense que obligó a la Cancillería mexicana a reafirmar la soberanía nacional en foros internacionales.
3. Economía y «Plan México»: Entre el impulso y la cautela
El modelo económico de 2025 operó bajo una lógica de dualidad. Mientras el Gobierno impulsó la inversión en sectores estratégicos, los indicadores de mercado reflejaron una resistencia basada en la incertidumbre jurídica.
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Puntos de Veracidad: Los datos de inversión extranjera directa (IED) mostraron una concentración en proyectos de nearshoring ya iniciados, pero una pausa en nuevas capitalizaciones de largo plazo.
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El factor Peso: La moneda nacional finaliza el año en un rango de $17.90 a $18.10, reflejando que los mercados han absorbido el ruido político, pero permanecen sensibles a los anuncios arancelarios.
4. Opinión Pública: La paradoja de la aprobación y la gestión
A diferencia de ciclos anteriores, 2025 no fue el año de una narrativa única. Los estudios de opinión analizados por AMEXI revelan una estructura social compleja, donde la alta popularidad de la figura presidencial no se traduce necesariamente en un respaldo unánime a sus políticas de gestión. La sociedad mexicana se configuró en tres bloques de peso similar:
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El Núcleo de Respaldo (Soporte Ideológico): Un tercio de la población que manifiesta un apoyo incondicional, validando tanto la figura presidencial como las reformas estructurales de manera integral.
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El Bloque de Oposición (Rechazo Orgánico): Un tercio que mantiene una postura crítica constante, cuestionando el diseño institucional y el rumbo económico, compuesto principalmente por sectores académicos, empresariales y clases medias urbanas.
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El Sector Pragmático (La Aprobación Condicionada): Un tercio de la población que, aunque otorga una opinión favorable a la investidura presidencial por motivos de identidad o programas sociales, se muestra altamente insatisfecho con los resultados en áreas críticas, como Seguridad, Salud o Corrupción. Es en este bloque donde la aprobación de la «persona» se separa de la aprobación del «desempeño», impidiendo la consolidación de una mayoría absoluta en favor de la narrativa oficial de gestión.
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