México enfrenta una creciente vulnerabilidad energética debido a su alta dependencia del gas natural importado, que actualmente representa el 75% del consumo nacional, advirtió la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, y alertó sobre riesgos estructurales para el suministro en un contexto de aumento sostenido en la demanda.
Durante la presentación de la política energética en materia de gas natural en la Mañanera del Pueblo, la funcionaria detalló que el país consume alrededor de 9 mil millones de pies cúbicos diarios, pero solo una cuarta parte se produce internamente.
Subrayó que este energético es estratégico para el desarrollo nacional, al ser clave en la generación de electricidad, la industria y el consumo doméstico. “Es un combustible de origen fósil… altamente eficiente en la producción de energía eléctrica y con menores emisiones contaminantes”, explicó, al destacar su papel como energético de transición hacia fuentes más limpias.
No obstante, advirtió que la dependencia del gas importado, principalmente desde Texas, Estados Unidos, expone al país a factores externos que escapan a su control. “Nos genera incertidumbre en la garantía del suministro y estamos expuestos a decisiones que están fuera de nuestro control”, señaló.
Riesgos de suministro y antecedentes de la dependencia
Entre los riesgos, mencionó la volatilidad de los precios internacionales, eventos climáticos extremos —como el congelamiento de ductos registrado en años recientes— y posibles tensiones geopolíticas. “Al depender de otros países para acceder al gas, existe una incertidumbre en el suministro”, insistió.
La secretaria explicó que esta dependencia se profundizó a partir de 2011, cuando la producción nacional comenzó a declinar de manera sostenida hasta 2018. Aunque en años recientes se ha logrado estabilizar, el nivel sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda interna.
Como ejemplo, citó el caso del yacimiento de Cantarell. “Fue sobreexplotado… y el gas tiene cerca del 40% de contaminación con nitrógeno, lo que hace muy costosa su utilización”, dijo.
A ello se suma la alta concentración del suministro en pocos puntos de internación. Actualmente, el gas importado entra al país por 22 puntos en la frontera norte, pero cinco de ellos concentran cerca del 70% del volumen total, lo que incrementa la vulnerabilidad ante interrupciones.
Aumento proyectado en la demanda y transición energética
En paralelo, el consumo de gas natural continuará en aumento en los próximos años, impulsado principalmente por el sector eléctrico. González Escobar explicó que se prevé la entrada en operación de al menos siete centrales de ciclo combinado entre 2026 y 2027, además de otras cinco contempladas en el plan de fortalecimiento del sistema eléctrico.
“Estas plantas utilizan gas natural para generar electricidad, por lo que el consumo seguirá creciendo”, indicó.
También se espera un mayor uso del energético por parte de Petróleos Mexicanos en proyectos de fertilizantes y petroquímica, así como en la industria. “Esperamos que esta demanda se incremente alrededor del 30% hacia el final del sexenio”, puntualizó.
Frente a este panorama, el gobierno federal plantea una estrategia dual: acelerar la transición hacia energías limpias y fortalecer la producción nacional de gas.
En materia de transición energética, el objetivo es incrementar la participación de las energías renovables en la generación eléctrica, pasando del 24% actual al 38% en 2030, mediante proyectos solares y eólicos. “Esto nos va a permitir reducir la participación del gas natural en la generación eléctrica”, explicó.
Al mismo tiempo, se busca aprovechar las reservas nacionales para disminuir la dependencia del exterior. “Hay una necesidad de anticiparnos a estas vulnerabilidades y fortalecer la seguridad energética del país”, sostuvo.
Potencial de los yacimientos nacionales y metas de Pemex
En este contexto, el director general de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, aseguró que México cuenta con recursos suficientes para revertir la dependencia si se detona el potencial gasífero, particularmente en yacimientos no convencionales.
“México es bien conocido por su potencial petrolero… sin embargo, tenemos abundantes recursos de gas natural y no los hemos aprovechado”, afirmó.
Explicó que el país dispone de dos tipos de yacimientos: los convencionales —ubicados principalmente en el sureste y en el Golfo de México— y los no convencionales, concentrados en el norte, en cuencas como Burgos, Sabinas y Tampico-Misantla, donde existe un mayor potencial.
“El gas en los yacimientos no convencionales se encuentra en formaciones rocosas muy compactas… y se aprovecha con desarrollos tecnológicos específicos”, detalló.
Rodríguez Padilla destacó que el mayor margen de crecimiento se encuentra en estos recursos. “Tenemos un potencial importante: en convencional 83 millones de pies cúbicos, pero en no convencional tenemos muchísimo más”, señaló.
Actualmente, Pemex produce alrededor de 2 mil 300 millones de pies cúbicos diarios. La meta es elevar la producción a 4 mil 48 millones al cierre del sexenio, con un incremento adicional mediante proyectos convencionales y no convencionales.
A más largo plazo, el objetivo es alcanzar una producción cercana a los 8.6 mil millones de pies cúbicos diarios en los próximos 10 años. “Si comparamos con el consumo actual, estaríamos muy cerca de la autosuficiencia”, afirmó.
Desafíos ambientales y rigor técnico
El directivo reconoció que el desarrollo de yacimientos no convencionales implica retos ambientales, especialmente por el uso de técnicas como la fractura hidráulica, pero aseguró que existen las condiciones tecnológicas para mitigar los impactos.
“Estos emprendimientos implican desafíos ambientales importantes… debemos asumirlos con rigor técnico y compromiso con las comunidades y su entorno”, sostuvo.
Explicó que se utilizará agua no apta para consumo humano o proveniente de los propios yacimientos, además de implementar sistemas de reciclaje que permiten reutilizar hasta el 80% del líquido empleado.
Asimismo, señaló que las perforaciones se realizan a más de 4 mil metros de profundidad, con múltiples recubrimientos de seguridad para evitar filtraciones. “No hay ninguna afectación a los mantos acuíferos”, aseguró.
Para garantizar la viabilidad de los proyectos, anunció la creación de un comité de científicos y especialistas que evaluará los impactos ambientales y técnicos. “Nos van a hacer una serie de recomendaciones; en unos dos meses tendremos sus resultados”, indicó.
Finalmente, Rodríguez Padilla insistió en que el desarrollo del gas natural representa una oportunidad estratégica para el país. “Esta es la gran oportunidad que tiene México”, concluyó.
Sheinbaum abre a debate nacional la extracción de gas no convencional
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo delineó la estrategia energética de su gobierno, centrada en ampliar el uso de fuentes renovables, mejorar la eficiencia del consumo y abrir un debate técnico sobre la posible explotación de gas no convencional, con el objetivo de reducir la dependencia del exterior.
Al explicar los fundamentos del sistema energético, la mandataria recordó que toda generación eléctrica depende de fuentes primarias. “Todos los países del mundo requieren energía para su desarrollo; no habría electricidad si no hubiera generación eléctrica”, señaló, al detallar que esta puede provenir de recursos como el agua, el sol, el viento o el calor del subsuelo.
En ese sentido, destacó que las energías renovables —hidráulica, solar, eólica y geotérmica— representan una alternativa sostenible. “Se consideran fuentes renovables porque nunca se van a acabar… el sol, el viento, la diferencia de temperatura en la Tierra”, explicó.
Frente a estas, contrastó el uso de combustibles fósiles, como el petróleo, el gas y el carbón, que, si bien siguen siendo relevantes para la generación eléctrica, implican mayores impactos ambientales. “El carbón es el combustible más sucio… genera la mayor cantidad de gases de efecto invernadero”, advirtió.
México: entre recursos y retos
Sheinbaum subrayó que México cuenta con una base energética diversificada, con décadas de uso de hidroeléctricas y un crecimiento reciente de la energía solar y eólica. Recordó que, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se construyó una de las plantas solares más grandes de América Latina en Sonora.
No obstante, también señaló problemas en el desarrollo de proyectos, particularmente en energía eólica. “Se instalaron muchísimas plantas sin tomar en cuenta a las comunidades, generando problemas en el sureste”, dijo.
En materia petrolera, reconoció la disminución de la producción frente al auge de yacimientos como Cantarell en el pasado. “Se vendió el petróleo con excedentes y no quedó en absolutamente nada, realmente en corrupción”, acusó sobre las administraciones anteriores.
Actualmente, explicó, el país busca estabilizar la producción en 1.8 millones de barriles diarios y fortalecer la refinación nacional. Sin embargo, el principal desafío está en el gas natural.
Dependencia del gas y riesgos globales
“Hay un combustible que es el gas natural, el cual estamos importando mucho”, alertó, al señalar que la mayoría proviene de Texas, Estados Unidos.
La presidenta advirtió que la dependencia con Estados Unidos por el gas natural puede generar vulnerabilidad ante conflictos internacionales, como ha ocurrido en Europa con la guerra entre Rusia y Ucrania. “El precio de la electricidad aumentó al cuádruple; Europa se quedó sin gas”, recordó.
Aunque México mantiene contratos con Estados Unidos, insistió en que es necesario avanzar hacia una mayor autosuficiencia. “Es una decisión responsable aumentar nuestra soberanía energética”, sostuvo.
Tres ejes de la política energética
Sheinbaum planteó una estrategia basada en tres pilares:
- Eficiencia energética: reducir el consumo mediante tecnologías más eficientes. “Que cada vez tengamos equipos que consuman menos energía”.
- Impulso a renovables: ampliar la generación con sol, viento y geotermia. “No le tenemos que pedir ni sol ni viento a nadie, está en nuestro territorio”.
- Producción de gas nacional: evaluar tanto el gas convencional como el no convencional.
El debate sobre el gas no convencional
Sobre este último punto, la mandataria explicó que el gas no convencional —extraído mediante fracturación hidráulica— presenta desafíos ambientales. “Consume mucha agua… puede contaminar el agua y no sabemos los impactos a largo plazo”, advirtió.
No obstante, indicó que nuevas tecnologías podrían reducir estos efectos al sustituir químicos agresivos y reutilizar el agua.
Ante ello, anunció la creación de un comité científico independiente que evaluará la viabilidad del proyecto. “Queremos que nos digan si hay nuevas tecnologías que no tengan los impactos ambientales que tenían las antiguas”, explicó.
El grupo estará integrado por especialistas en agua, cambio climático y energía, y trabajará durante al menos dos meses. “No queremos que sea una decisión política, sino técnica”, enfatizó.
Decisiones de largo plazo
Sheinbaum reconoció que, incluso si se aprueba el desarrollo de gas no convencional, los resultados no serán inmediatos. “No es que mañana ya lo tengamos; puede tomar 10 o 15 años”, señaló.
También subrayó que los combustibles fósiles seguirán siendo necesarios en el corto y mediano plazo. “No voy a decir que el petróleo es la solución… pero lo necesitamos mientras desarrollamos otras alternativas”, afirmó.
Finalmente, destacó que el debate será abierto a la sociedad debido a su impacto estratégico. “Son decisiones para el futuro de la patria… y las estamos tomando de manera responsable”, concluyó.
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