En medio de una creciente tensión diplomática entre México y Perú, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a la moción aprobada por la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano que propuso declararla persona “non grata”.
“No importa, vamos a mantener nuestra posición”, afirmó la mandataria durante su conferencia matutina, en referencia a su respaldo al expresidente peruano Pedro Castillo.
La moción, impulsada por legisladores del partido Fuerza Popular y otros sectores conservadores del Congreso peruano, acusa a Sheinbaum de “injerencia inaceptable” en los asuntos internos del país andino.
El documento señala como agravios sus declaraciones en favor de Castillo, a quien la presidenta mexicana ha calificado como “legítimo presidente del Perú”, así como su llamado a la Organización de las Naciones Unidas para intervenir en su liberación.
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Se sigue la política exterior de López Obrador
Sheinbaum defendió su postura al recordar que recibió en Palacio Nacional al abogado Guido Croxatto, defensor internacional de Castillo, y reiteró que su política exterior sigue la línea trazada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
“Desde nuestro punto de vista, vivió un golpe de Estado y me solidaricé con él. Es una política que viene desde el presidente AMLO, como el caso de Ecuador. Mantenemos el mismo criterio”, declaró.
La moción aún debe ser ratificada por el pleno del Congreso peruano para adquirir carácter oficial.
De aprobarse, implicaría que la presidenta mexicana no podría ingresar al territorio peruano, ni siquiera en calidad de jefa de Estado.
Mientras uno consideran que es una opinión personal, otros dicen que es injerencia
En contraste con las acusaciones de injerencia, algunos congresistas peruanos, como Álex Flores, han señalado que las expresiones de Sheinbaum deben interpretarse como opiniones personales y no como actos diplomáticos formales.
Sin embargo, los impulsores de la moción insisten en que se trata de una defensa legítima de la soberanía nacional frente a lo que consideran una distorsión de la democracia peruana.
Este episodio se suma a una serie de desencuentros entre ambos países desde la destitución de Pedro Castillo en diciembre de 2022, cuando intentó disolver el Congreso y gobernar por decreto.
México, bajo el gobierno de López Obrador y ahora con Sheinbaum, ha mantenido una postura crítica frente a la sucesión constitucional que llevó a Dina Boluarte al poder.
La cancillería mexicana no ha emitido hasta el momento un posicionamiento oficial sobre la moción, aunque fuentes diplomáticas consultadas señalan que se mantiene el principio de no intervención y respeto al derecho internacional.






