La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró que, al concluir su mandato, podría recibir una pensión de “máximo 30 mil pesos mensuales”, monto que, dijo, correspondería exclusivamente a su antigüedad laboral cotizada ante el ISSSTE y no a algún beneficio extraordinario por la ocupación de la titularidad del Ejecutivo.
“Yo era académica de la UNAM, renuncié a mi plaza; ahora soy presidenta”, explicó, al señalar que agotó el periodo máximo de licencia que se establece en el estatuto universitario y decidió separarse definitivamente de su cargo docente al asumir el gobierno federal.
Detalló que su retiro dependerá de los años que trabajó desde la década de los ochenta, cuando inició como ayudante de profesor en la Facultad de Ciencias, además de otros empleos previos mientras estudiaba. “Si no regreso a trabajar a una entidad académica que tenga ISSSTE, me jubilaré con el monto de mi antigüedad”, sostuvo.
La mandataria precisó que su eventual pensión sería producto de la acumulación de cotizaciones y no de un esquema especial para expresidentes. “Muy probablemente alcance, no sé, máximo 30 mil pesos mensuales”, afirmó, y añadió que, en comparación con el ingreso de la mayoría de la población, se trata de “una pensión muy digna”.
Las declaraciones sobre la pensión de Sheinbaum se dieron en el contexto de la reforma al artículo 127 constitucional que enviará al Senado, con la que busca reducir las pensiones de altos exfuncionarios que actualmente reciben montos superiores, incluso de cientos de miles o hasta un millón de pesos mensuales.
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