El periodista mexicano Julián Mazoy interpuso una denuncia por tortura sicológica en Venezuela. El comunicador expuso que, tras 17 horas de detención, autoridades venezolanas lo deportaron de ese país junto con el periodista colombiano Jeff Martínez. Ambos denunciaron que sufrieron tortura psicológica y confiscación de sus equipos durante el arresto.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) confirmó la deportación. Los agentes fronterizos presionaron a los periodistas para que confesaran su profesión, ya que Venezuela prohíbe actualmente el ingreso de corresponsales extranjeros. Los comunicadores habían intentado ingresar como turistas sin éxito.
Tras su liberación, Mazoy declaró que la detención ocurrió por el delito de ser periodistas. Relató un ambiente de intimidación constante en un lugar con condiciones insalubres. Las autoridades también lo expulsaron del país y le prohibieron regresar durante un periodo de 10 años.
La historia completa en otro momento. Por ahora: estoy bien. pic.twitter.com/hPaFao4Jlc
— Julián Mazoy (@MazoyJulian) January 8, 2026
Contexto de hostilidad contra la prensa
Este caso no es aislado y refleja un clima de creciente tensión para la prensa internacional en Venezuela. El SNTP ha documentado varias detenciones y deportaciones recientes de comunicadores. El hecho ocurre en medio de una profunda crisis política en el país.
Organismos como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han exigido garantías para la libertad de prensa. Subrayan la importancia del acceso a información confiable para la ciudadanía. La liberación de Mazoy evidencia los riesgos que enfrentan los periodistas que cubren la situación venezolana.
La presión internacional jugó un papel clave para lograr la liberación de los periodistas. No obstante, el caso reaviva el debate sobre la protección de los comunicadores en contextos complejos. Finalmente, destaca la necesidad de vigilancia continua sobre las libertades informativas.






