El seguimiento a un hombre de confianza de una de las parejas sentimentales de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho” permitió a las Fuerzas Armadas ubicar al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en un complejo de cabañas en Tapalpa, Jalisco, donde murió tras un operativo realizado el 22 de febrero.
El general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo detalló que el 20 de febrero, mediante trabajos de inteligencia militar, se detectó el desplazamiento de una persona cercana al círculo íntimo del capo hacia ese inmueble en la zona serrana.
“Se ubicó a un hombre de confianza de una de las parejas sentimentales del Mencho, quien la trasladó a una instalación en el poblado de Tapalpa. En ese lugar se reunió con él”, explicó.
Al día siguiente, la mujer abandonó el sitio, lo que permitió confirmar que el líder criminal permanecía en el lugar con un círculo de seguridad armado. Con esa información, fuerzas especiales del Ejército y de la Guardia Nacional iniciaron el planeamiento de la operación.
“Es un axioma de las operaciones militares: quien ejecuta la operación es quien la debe planear”, subrayó Trevilla.
Inteligencia y cooperación internacional
El titular de la Sedena recordó que Oseguera Cervantes inició en el narcotráfico en la década de los noventa en Michoacán, como integrante del cártel del Milenio, y que desde entonces las autoridades lo consideraron un objetivo prioritario.
En mayo de 2016, Estados Unidos lo incluyó en la lista de fugitivos más buscados y una corte del Distrito Oeste de Texas lo requirió. En México, la Fiscalía General de la República ofrecía 30 millones de pesos de recompensa, mientras que en diciembre de 2024 el gobierno estadounidense elevó la recompensa a 15 millones de dólares.
“El proceso de inteligencia es muy complicado, requiere mucho tiempo y recabar datos de diversas fuentes nacionales e internacionales”, indicó el general, quien destacó el intercambio de información con agencias estadounidenses y el fortalecimiento de la relación con el Comando Norte.
El operativo
La fuerza operativa se integró con tres componentes: uno terrestre —con fuerzas especiales del Ejército y la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional—; uno aeromóvil, con seis helicópteros; y un tercero de apoyo aéreo con aviones T-6C+ Texan II de la Fuerza Aérea Mexicana.
Para preservar el factor sorpresa, los elementos no se concentraron previamente en Jalisco, sino que permanecieron en alerta en otras entidades hasta recibir la orden de desplazamiento.
La noche del 22 de febrero, tras corroborar la presencia del capo, la fuerza terrestre avanzó para ejecutar órdenes de aprehensión por delincuencia organizada. Sin embargo, fueron recibidos a tiros.
“Abren fuego el personal de seguridad del Mencho contra el personal militar. Realmente fue un ataque muy violento”, sostuvo Trevilla.
En el primer enfrentamiento murieron ocho presuntos integrantes del grupo criminal —cuatro más de los reportados inicialmente— y se aseguraron siete armas largas, dos lanzacohetes (uno tipo RPG, similar al utilizado en 2015 para derribar un helicóptero militar en Autlán de Navarro), ocho vehículos, cartuchos y cargadores.
Huida y muerte
Oseguera Cervantes huyó hacia una zona boscosa colindante con el complejo de cabañas, acompañado por su círculo cercano. Durante la persecución, uno de los helicópteros fue impactado por disparos y realizó un aterrizaje de emergencia en una instalación militar en Sayula, sin que se reportaran bajas en esa aeronave.
Finalmente, fuerzas especiales localizaron al líder criminal oculto entre la maleza. Según el secretario, volvió a registrarse un intercambio de disparos.
“Se repele la agresión y resulta herido el Mencho con dos de sus escoltas”, señaló.
El presunto capo fue evacuado vía aérea junto con los dos escoltas y un oficial herido. No obstante, falleció durante el traslado debido a la gravedad de las lesiones. Por esto, se decidió redirigir la aeronave al Aeropuerto Internacional de Morelia para su posterior traslado a la Ciudad de México.
En total, tres militares resultaron heridos en los enfrentamientos.
Operador abatido y refuerzos
De manera paralela, inteligencia militar ubicó en El Grullo, Jalisco, a un presunto operador logístico y financiero identificado como “El Tully”. Según Trevilla, este sujeto coordinaba bloqueos carreteros, incendios de vehículos y ataques contra instalaciones militares y civiles tras el operativo.
“Intentó escapar a bordo de un vehículo y empezó a agredir al personal militar; se repelió la acción y ahí fallece este presunto delincuente”, informó.
En esa acción se aseguraron un arma larga, un arma corta, más de siete millones de pesos y 965 mil dólares en efectivo.
Tras los hechos, el gobierno federal desplegó 2,500 efectivos adicionales en Jalisco para reforzar la seguridad, que ya contaba con alrededor de 7,000 elementos.
“La intención es tener un efecto disuasivo con la presencia de este personal”, explicó el secretario, quien envió condolencias a las familias de los militares fallecidos y reconoció la actuación de las tropas.
“Se puede ver desde muchas ópticas, pero es definitivo que cumplieron su misión y que se demostró el Estado mexicano”, concluyó.






