El pasado 3 de enero de 2026, la comunidad internacional fue testigo de una operación militar sin precedentes que ha fracturado el orden diplomático en el hemisferio. Durante las primeras horas de la madrugada, fuerzas especiales del ejército de los Estados Unidos ejecutaron la operación denominada «Resolución Absoluta», lanzando ataques aéreos coordinados sobre centros de mando y control en Caracas. En medio del despliegue bélico, unidades de élite llevaron a cabo la captura del mandatario Nicolás Maduro.
Tras despertar ese día, la noticia recorrió el continente: un comando trasladó ilegalmente al mandatario a territorio estadounidense, específicamente a una instalación federal en Nueva York. Diversas instituciones educativas en México han catalogado este evento como un atropello a la autodeterminación de los pueblos y una violación flagrante a la legalidad internacional.

La agresión militar y la denuncia de secuestro de estado
Lo ocurrido en territorio venezolano es analizado por los sectores universitarios como un acto de fuerza que anula cualquier tratado de paz. Las comunidades académicas denuncian enérgicamente que la captura de Nicolás Maduro no constituye una detención, sino un secuestro de Estado; el mandatario fue extraído ilegalmente de su propio país y trasladado a territorio extranjero, vulnerando cualquier marco de soberanía y pisoteando el derecho internacional. El uso de tecnología bélica avanzada y el sobrevuelo de aeronaves de guerra en espacio soberano representan el retorno a las políticas de «extracción» unilateral que ponen en riesgo la estabilidad de toda América Latina.
Desde la mirada académica, se advierte que si permitimos que una potencia extranjera decida sobre la gobernanza de otras naciones mediante misiles y comandos, la seguridad de cualquier nación del continente queda en entredicho. Este acto de fuerza ignora la voluntad popular y las normas mínimas de convivencia entre Estados soberanos que han costado décadas construir en el sistema internacional.

El legado de intervenciones estadounidenses en nuestra América
Para entender la gravedad de lo ocurrido, los planes de estudio en las universidades mexicanas han puesto énfasis en la historia de las agresiones que el norte ha perpetrado contra la región. No se trata de hechos aislados, sino de una política sistemática de control. La memoria académica subraya el papel de la Operación Cóndor, iniciada formalmente en 1975, como una estrategia orquestada desde Washington. Lejos de ser un plan de instauración de regímenes, funcionó como una plataforma de coordinación entre las dictaduras del Cono Sur para sistematizar la captura, la tortura y el asesinato de los opositores de izquierda, eliminando cualquier refugio para la disidencia en la región.
Asimismo, la memoria histórica nos remite a la invasión de Guatemala en 1954, orquestada por la CIA para derrocar a Jacobo Árbenz, y el bombardeo a Panamá en 1989, donde miles de civiles sufrieron las consecuencias de una invasión militar unilateral.
México no ha sido ajeno a este expansionismo. La historia académica documenta la intervención de 1846 que resultó en la pérdida de gran parte de nuestro territorio, así como la ocupación de Veracruz en 1914. Estas lecciones, que hoy se analizan en los salones de clase como ejemplos de la doctrina del «Destino Manifiesto», sirven de base para que la juventud universitaria denuncie la actual agresión en Venezuela como una extensión moderna de ese mismo imperialismo que busca tutelar nuestras democracias y apropiarse de los recursos estratégicos de la región.

La UACM: humanismo crítico frente al asedio y el neocolonialismo
La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), a través de un enérgico pronunciamiento de su Octavo Consejo Universitario emitido el 3 de enero en su cuenta oficial de Facebook, reafirmó que su modelo educativo no es neutral ante la injusticia. Basada en sus principios humanistas, la institución denunció el bombardeo y el secuestro de Estado del mandatario y de su esposa, Cilia Flores, como un agravio directo a la dignidad humana. Para la UACM, el pensamiento crítico no puede estar desligado de la ética social; por ello, fundamentó su rechazo en la violación al artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, señalando que Estados Unidos pretende gobernar más allá de sus fronteras mediante la imposición de intereses neocoloniales.
El máximo órgano de gobierno uacemita advirtió que la reactivación de la Doctrina Monroe en este 2026 busca naturalizar la violencia bajo una narrativa de seguridad nacional que carece de sustento. La universidad enfatizó que la construcción mediática sobre el «Cártel de los Soles» es solo un pretexto para justificar acciones criminales que han asesinado a más de 100 personas en el Caribe y el Pacífico. Bajo el lema «Nada humano me es ajeno», la UACM sostiene que la educación es una herramienta de libertad y resistencia; por ello, exhorta a la sociedad a no ser indiferente ante el «tigre de afuera» que, como advirtió José Martí, busca apropiarse de las riquezas de nuestra América silenciando la voluntad popular mediante la asonada militarista.

Posicionamiento de la UNAM y el llamado al derecho internacional
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también hizo escuchar su voz mediante un pronunciamiento en su cuenta oficial de X el 4 de enero. La máxima casa de estudios manifestó su «profunda preocupación» ante el unilateralismo militar y rechazó categóricamente cualquier acción que contravenga los principios de la Carta de las Naciones Unidas. La UNAM enfatizó que los conflictos políticos deben canalizarse estrictamente a través de mecanismos pacíficos y multilaterales, privilegiando siempre el diálogo y la diplomacia por encima de la fuerza bruta.
Desde la academia, la UNAM hace un llamado a la comunidad internacional para que se exija la restitución del derecho internacional como el único mecanismo que evite la «ley del más fuerte». El comunicado universitario resalta que toca exclusivamente a los venezolanos resolver sus problemas internos y construir su propio futuro, libres de amenazas externas que solo profundizan la discordia y ponen en riesgo la vida de la población civil.

La UAM advierte riesgos para la estabilidad en América Latina
La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), a través de sus canales oficiales en la red social X, emitió un enérgico pronunciamiento firmado por su Rector General y los rectores de unidad. Fiel a su lema de ser una «Casa abierta al tiempo», la institución expresó su profunda solidaridad con la nación venezolana ante lo que calificó como una agresión que vulnera la integridad y seguridad de todo un pueblo. Para la comunidad de la UAM, las acciones militares emprendidas por Estados Unidos no solo son condenables, sino que representan un peligro latente para la estabilidad de toda la región latinoamericana.
El comunicado de la UAM enfatiza que, en pleno siglo XXI, es inaceptable que se recurra a la fuerza armada para intervenir en los asuntos internos de un Estado. La institución hizo un llamado urgente a privilegiar las vías diplomáticas, el diálogo y la mediación como los únicos mecanismos legítimos para la resolución de conflictos. En su postura, subrayan que la paz solo puede sostenerse sobre el respeto irrestricto al derecho internacional y a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), advirtiendo que el uso unilateral de la violencia solo profundiza la discordia y pone en riesgo la vida de poblaciones civiles inocentes.

La UNRC respalda la exigencia de México ante la ONU
Por su parte, la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC) utilizó su cuenta de X para fijar una postura de respaldo absoluto a la política exterior de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. «La UNRC condenó de manera categórica la invasión ilegítima, señalando que intereses ajenos a la soberanía de los pueblos motivaron esta acción. Para esta casa de estudios, el secuestro de un mandatario en funciones constituye un agravio que la comunidad académica internacional no puede ignorar, pues tiene la responsabilidad de formar ciudadanos críticos y conscientes de la justicia social.»
La UNRC se sumó al llamado de México para que la ONU actúe de manera inmediata con el fin de contribuir a la desescalada de las tensiones. En su comunicado, la universidad reiteró que la imposición de la fuerza erosiona las bases mínimas de confianza necesarias para la paz global y global. Desde el ámbito universitario, la institución reafirmó su compromiso con la legalidad internacional, convencida de que la defensa de estos principios es una tarea colectiva que involucra a toda la sociedad. Para la UNRC, el respeto a la autodeterminación de los pueblos es la piedra angular para construir una convivencia pacífica y sostenible entre las naciones.

Reflexión final: el pensamiento crítico como herramienta de resistencia
La indignación que hoy sienten los universitarios es el reflejo de una conciencia histórica que se niega a la indiferencia. Desde las aulas se entiende que la libertad es un tejido colectivo y que cada vez que una frontera es violada por el poder militar, se atenta contra el futuro de todos. A la juventud universitaria le inspira la mirada de aquellos que creen que la justicia social y la memoria son los cimientos de una verdadera democracia, y que la academia debe ser el bastión donde se denuncie la prepotencia del más fuerte.
La comunidad universitaria ha manifestado que no permitirá que la historia sea escrita nuevamente por los agresores. La resistencia de los pueblos latinoamericanos tiene raíces profundas que ninguna intervención puede arrancar. A pesar de los bombardeos, del secuestro de la legalidad y de la retórica del miedo, el movimiento universitario se mantiene firme en la convicción de que la solidaridad entre las naciones será el muro que frene la ambición imperial. Porque, como diría el gran Víctor Jara, cuya voz sigue resonando en cada rincón donde se lucha por la dignidad: «la estrella de la esperanza seguirá siendo nuestra». Esa esperanza es la que hoy mueve a las universidades de México a exigir respeto, paz y soberanía para Venezuela y para toda nuestra América.






