Sinaloa: espionaje para imponer “reingeniería” en la UAS; lo que hagan en Gaza, lo harán en tu casa
*Norberto Soto Sánchez. Psicólogo y Mtro. en Educación por la UAS,
Dr. en Política de procesos socioeducativos por la UPN Ajusco
Desde finales de 2023, comencé a ejercer el fotoperiodismo para los medios independientes Izquierda Diario México e Insurgencia Magisterial, cubriendo movilizaciones sociales en las calles de la Ciudad de México. Me he centrado principalmente en las protestas de los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, así como en las jornadas impulsadas por distintas organizaciones en solidaridad con el pueblo palestino y, más recientemente, con el venezolano. Asimismo, he documentado las marchas que se llevan a cabo en las fechas más relevantes de la lucha social y de clases en la capital: 26S, 28S, 25N, 8M, 1 de mayo, 10 de junio y 2 de octubre, entre otras.
En medios como los citados, además de Contralínea, la agencia de noticias Amexi y Desinformémonos, he escrito sobre la situación que prevalece desde hace más de 20 años en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), desde el inicio del cacicazgo universitario que lideró el finado Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de dicha institución (2005-2009).
Cuén emanó de una de las familias del sector más reaccionario de la burguesía sinaloense y estuvo vinculado a capos del narcotráfico como Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera e Ismael “El Mayo” Zambada García. Dichas relaciones lo llevaron a ser asesinado el 25 de julio de 2024 a las afueras de Culiacán, tras una reunión con este último; un suceso que parece haber sido consecuencia de una operación clandestina de las agencias de seguridad nacional e inteligencia del imperialismo estadounidense.
Fui docente y trabajador administrativo de la UAS durante seis años, de donde me despidieron injustificadamente por razones políticas en febrero de 2018. Tras mi salida, realicé denuncias públicas y formales en medios de comunicación, instancias judiciales y organismos de derechos humanos en torno a la violencia que prevalece en la universidad. Todo esto ocurrió en medio de una persecución política que incluyó espionaje digital contra mí y mi familia, además de un atentado contra mi vida a finales de octubre de ese año, lo que nos obligó a mi esposa y a mí a abandonar Sinaloa.
Desde entonces, he dedicado gran parte de mi tiempo a estudiar la historia de la UAS y, en particular, la figura de Cuén Ojeda en tanto personaje político y expresión de la burguesía regional que controla las instituciones de educación pública apoyada en políticas construidas bajo los lineamientos neoliberales que, emanados del Consenso de Washington, el imperialismo norteamericano ha impuesto en México. El cacicazgo que existe en la UAS es producto de las administraciones de Vicente Fox Quesada (2000-2006) a nivel federal, y de Juan S. Millán (1999-2004) y Jesús Aguilar (2005-2010), a nivel estatal. Con el surgimiento de la llamada “Cuarta Transformación” en 2018, esta estructura ha recibido apoyo oficial a pesar de los discursos y ciertos momentos de fricción entre sus liderazgos partidistas y gubernamentales.
Para consolidarse como estructuras que oscilan entre la legalidad, la extralegalidad y la ilegalidad, los cacicazgos universitarios requieren invariablemente de un instrumento: la violencia. Respecto a este elemento, comprendí la relevancia de una de las frases más representativas del movimiento en apoyo al pueblo palestino, la cual, desde finales de 2023, se repite solidariamente en las marchas de las demás fechas que mencioné al principio: “Lo que hagan en Gaza, lo harán en tu casa”.
Antony Loewenstein, en su libro El Laboratorio Palestino (2024) —donde, por cierto, se menciona el caso del periodista sinaloense Javier Valdez, asesinado en mayo de 2017 en Culiacán—, sostiene una tesis central: Israel exporta técnicas y tecnologías de represión, vigilancia y exterminio que son usadas contra la clase trabajadora, pueblos pobres y comunidades indígenas alrededor del mundo. Se trata de herramientas que empresas sionistas desarrollan mediante la experimentación con la población de Cisjordania y Gaza. En el ámbito de la vigilancia, algunos de los softwares sionistas más emblemáticos son Pegasus y Cellebrite.
Esta tecnología de espionaje termina siendo ofrecida no solo a gobiernos autoritarios de los estados-nación, sino también a actores políticos y empresariales en regiones alrededor del planeta. En México, está documentado que Pegasus fue vendido a dependencias en las entidades; incluso se cree que fue adquirido por particulares, aunque los gobiernos de Israel y México lo niegan (https://cutt.ly/ptvjGuKa). En Sinaloa, Melesio Cuén y el Partido Sinaloense (PAS) —creado en 2012 mediante violencia y clientelismo en la UAS— han sido de los más señalados por estas prácticas desde 2016. Se les vinculó con un espía de nombre Juan Manuel Zarco Bernal, personaje que tuvo relación con los circuitos de Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional [CISEN] (https://cutt.ly/FtvhUzAF). El CISEN, hoy Centro Nacional de Inteligencia (CNI), nació bajo la asesoría del Mossad y ha mantenido lazos estrechos con dicha agencia. De allí emergieron mercenarios-espías que construyeron redes clandestinas de inteligencia puestas al mejor postor en entidades del país, como documentó Sergio Aguayo en La Charola (2001).
No es descabellado sospechar que el cacicazgo de Melesio adquirió esta tecnología para espiar a quienes defendemos los derechos laborales y humanos en la UAS. Más cuando uno de sus comunicadores estrella, Álvaro Aragón Ayala, quien gana cientos de miles de pesos por difamar y criminalizar al sector democrático de la UAS (https://cutt.ly/btvhD8gk), presume, a propósito de su opinión sobre recientes hechos de violencia brutal en Sinaloa, de tener cierta comunicación con gente del CNI (véase, https://cutt.ly/0tvhAg8m).
Desde 2017, fui testigo de cómo directivos presumían tener acceso a conversaciones, audios, imágenes y videos íntimos de adversari@s, material con el que amenazaban a las víctimas con “soltarlo” para someter a est@s a la humillación pública. Aunque se sepa quién está detrás, las denuncias son inhibidas mediante la intimidación gansteril y la gran dificultad técnica de demostrar la responsabilidad material de las intervenciones. En 2018, denuncié en el diario Noroeste que estos métodos de tortura psicológica nos fueron aplicados a mi esposa y a mí (https://cutt.ly/ItvhKNej); tras esto, las amenazas y los ataques se volvieron más virulentos. Este tipo de violencia, desplegada para diversos objetivos, entre los que está la represión y la extorción, es muy característica de los aparatos de inteligencia; tal como lo declararon 43 veteranos de la unidad 8200 de la inteligencia israelí en 2014, quienes dijeron que, a través de la intervención de teléfonos y computadoras, así como intercepción de señales, almacenaban gran cantidad de información sobre “preferencias sexuales… problemas financieros o enfermedades familiares que pudieran utilizarse para extorsionar o chantajear” a personas y convertirlas en colaboradoras (https://cutt.ly/Etvldu6I).
A partir de 2022, el cacicazgo cuenista entró en confrontación con el gobernador morenista Rubén Rocha Moya, su otrora aliado. La intervención telefónica y la exposición de la vida privada de los involucrados y sus familias fue uno de los instrumentos de confrontación política que rápidamente salió a relucir, como en cualquier disputa en la que participara Melesio Cuén y sus seguidores, entre los que destaca, por supuesto, el rector Jesús Madueña; no soy el único que ha dicho esto, ahí está lo que dijo al respecto el coordinador de la Unidad de Periodismo de Investigación del Universal, el periodista sinaloense Silber Meza, en el canal de Jesús Escobar Tovar (https://cutt.ly/etvjYrBk).
Derivado del conocimiento público de la recurrencia de este tipo de ataques, incluso el caricaturista Avecé dibujó a Cuén Ojeda y al rector Jesús Madueña lanzando un misil con un retrete sucio y la leyenda “PAS-Porn”, en alusión a los videos pornográficos que las autoridades de la UAS han usado para atacar a opositores y adveresari@s.

Cartón de Avecé de finales de 2023, publicado en el diario El Debate
Aunque Cuén fue asesinado, su estructura antidemocrática sobrevivió. En julio de 2025, Jesús Madueña, tras unos meses de resultar reelecto mediante un proceso electoral fraudulento, anunció una “reingeniería institucional” que consiste en descuentos del 20% a pensiones, gravámenes del 5% a salarios y aumentos de cuotas superiores al 50%, entre otras medidas que cercenan derechos laborales y humanos de la comunidad universitaria.
Las autoridades alegan que es para sanear finanzas presuntamente erosionadas por el conjunto de las pensiones de jubiladas y jubilados, pero omiten mencionar que la erosión de las mismas se debe a que su cacicazgo ha desfalcado a la institución con más de 500 millones de pesos; que dicha estructura tiene la nómina inflada con personal de confianza que conforma un ejército clientelar de reserva dedicado a reprimir y movilizarse en cada periodo electoral; y que, si hay pensiones doradas, son de aquellos académicos elitistas y funcionarios que el cacicazgo ha cobijado de alguna u otra forma.
Algunos de los personajes que realmente tienen pensiones estratosféricas pueden encontrarse en la propia página de transparencia UAS; uno de los nombres que destaca ahí es el de Víctor Antonio Corrales Burgueño (https://cutt.ly/Xtvh5hml), exrector (2009-2013) y líder de una de las facciones del cacicazgo, pensionado con salario mensual de rector, o sea, de más de 120 mil pesos, según la información que da la propia universidad. Dato importante: Víctor es padre de Fausto Ernesto Corrales Rodríguez, director general de rectoría, quien goza de un salario mensual bruto de casi $ 70 mil pesos. Fausto fue el acompañante de Cuén Ojeda en la reunión con “El Mayo” Zambada, y quien, según la revista Proceso (https://cutt.ly/TtvjqYrH), dio la primera versión del asesinato del cacique, la cual resultó ser parte de un extraño montaje que a la fecha no se sabe quién ordenó (https://cutt.ly/ntvkHpGq).
Como vemos, el objetivo real de la “reingeniería” es cargar este enorme desfalco sobre los hombros de las bases de docentes, trabajadores y estudiantes, por lo que la medida ya se conoce como el “mini Fobaproa madueñista”.
Esta “reingeniería” entró en vigor en enero de 2026 mediante consultas amañadas, elecciones fraudulentas de consejeros técnicos y universitarios, represión, espionaje, suplantación de identidades (https://cutt.ly/qtvU2PoM), entrega tardía de pensiones y quincenas para desgastar y dificultar la organización de la disidencia, así como la entrega de Doctorados Honoris Causa a figuras políticas para legitimarse. Luciano Concheiro Borquez, exsubsecretario de Educación Superior que apoyó férreamente al cacicazgo cuenista en la administración de AMLO y actual titular de la Autoridad Educativa Federal en Ciudad de México ─desde donde reprime al magisterio democrático de la CNTE (https://cutt.ly/qtvhX9zH)─, recibió este reconocimiento el 10 de noviembre de 2025 (https://cutt.ly/Rtvje0Cs).
El 16 de enero de 2026, Madueña se tomó una foto con las doctoras Annie Pardo ─madre de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo─ y Rosaura Ruiz, anunciando que a ellas también se les otorgará el Honoris Causa (https://cutt.ly/Htvj1Ll2). Ambas cuentan con amplia trayectoria en la investigación científica, tienen gran experiencia, conocen el mundo de la academia mexicana. Seguramente identifican también a las mafias que en ella existen. Tomando en cuenta lo que se ha dado a conocer desde el asesinato de Cuén en 2024, es imposible que no sepan de qué se trata cuando se está hablando de Jesús Madueña y su grupo. Por dignidad, empatía y solidaridad con las compañeras disidentes universitarias jubiladas de la UAS que están siendo atacadas ferozmente por este cacicazgo, incluso mediante violencia digital misógina, ambas doctoras deberían declinar a aceptar el “reconocimiento”.
Y es que la represión y el espionaje en la UAS siguen vigentes y más intensas que nunca: un docente que defiende derechos laborales denunció el hallazgo de un dispositivo de geolocalización plantado en su auto (https://cutt.ly/ptvj8RG0). Aunque el aparato parece ser de origen chino, el método es una calca de las mañas del CNI. Otros trabajadores en Mazatlán aseguran haber descubierto dispositivos de escucha en sus oficinas (https://cutt.ly/qtvj01Kd). Algunos testimonios recabados por el autor de estas letras relatan que personal afín a los directivos repite conversaciones privadas de trabajadores disidentes y sus familias con una precisión escalofriante para, a través de la cínica demostración de que su intimidad personal y familiar está siendo violentada, amedrentarles. Pese a esto, las y los disidentes democráticos sostienen que no se rendirán. Están conscientes, como Víctor Serge en su libro Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión, de que la masificación de las organizaciones, con la subsecuente radicalización y puesta en marcha de métodos de lucha política de la clase obrera en las calles y las sedes del poder, vencen a cualquier aparato de inteligencia, espionaje e infiltración. La lucha contra la reingeniería es justa, la victoria es posible.
Poco antes de ser asesinado por sus relaciones criminales, Cuén enfrentó cada vez más señalamientos sobre el uso de Pegasus, tanto así que debió pronunciarse en Radio UAS al respecto (https://cutt.ly/Ztvj4WwN). Hoy esto cobra aún más fuerza al conocerse la colaboración institucional de la UAS con organizaciones y empresas que apoyan y participan activamente en el genocidio en palestina, desplegando tecnologías para generar hambruna, como Conacce Chaplains International y Netafim (https://cutt.ly/Jtvj4MvS). El cacicazgo cuenista, hoy madueñista, y el Partido Sinaloense, han utilizado en la UAS prácticas y tecnologías de control y vigilancia que emanan de un ethos tiránico configurado por el capitalismo y el imperialismo a nivel global. Es una fórmula que repiten otras universidades como la UNAM, donde la casta dorada que la controla usa a grupos paramilitares para agredir y disciplinar a organizaciones disidentes y democráticas, ejerciendo violencia sexual, tal como hace el ejército genocida de Israel (https://cutt.ly/YtvkyDVL). Por ello, la consigna de las manifestaciones que mencioné líneas arriba no es una exageración, no es conspiranoia: “Lo que hacen en Gaza, ya lo hacen en tu casa”.
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