
E
l tema Venezuela seguirá dando “mucha tela de dónde cortar”. Varias y diversas razones hay para ello. Muchas son las fotografías que han circulado por las redes sociales —sí, esas que Andrés Manuel López Obrador calificó alguna vez como “benditas” y que, al parecer, ahora no lo son tanto para la presidenta Claudia Sheinbaum—, fotografías en las que puede vérsele conviviendo con Nicolás Maduro cuando ambos eran jóvenes y tenían sueños revolucionarios.
Pero, sin duda, el principal motivo es que el nombre de México —y ya no tardan en salir nombres de integrantes de la distinguida cúpula del partido Morena— es una constante en las investigaciones que tienen preso en Nueva York al presidente de Venezuela y a su esposa Cilia Flores.
Esa es la razón por la cual ayer, en su gustadísima “Mañanera del Pueblo”, la jefa del Ejecutivo se dio a la tarea de, digamos, defender a Maduro Moros al pedir un juicio justo para él.
Específicamente señaló:
“Ya detenido el presidente Maduro, lo que uno pide es juicio justo. Eso es lo que hay que pedir para todos en cualquier circunstancia, y en éste en particular, tiene que haber celeridad y justicia”.
Lo anterior porque el Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró la acusación contra Maduro por presuntamente liderar la organización Cártel de los Soles, de acuerdo con el diario The New York Times (NYT). No obstante, en su contra siguen acusaciones serias que lo vinculan con el narcotráfico.
Esa posición contrasta con la que hace varias semanas esgrimió la propia Sheinbaum, cuando omitió decir la más mínima palabra en torno a que María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz. Ni siquiera por solidaridad de género dijo media palabra la mandataria mexicana. Dicho sea de paso, por ahí corre la versión de que Trump está molesto porque premiaron a Machado y no a él, o bien que mediante esta premiación el inquilino de la Casa Blanca envió un mensaje a Maduro, mensaje que se resistió a entender el venezolano.
De la bota venezolana a la de EU
Y precisamente en este punto conviene retomar que, en Venezuela, las cosas quedaron prácticamente igual. Es decir, la oposición de aquel país sigue siendo víctima de persecución. Y hay gente tan importante, como Diosdado Cabello, que continúa en calidad de intocable.
Cierto es que a los venezolanos les quitaron una bota del cuello con la captura de Maduro, pero ahora tienen encima todo el poder de la bota estadounidense. Esto es, por un lado, los acuerdos de Estados Unidos con el chavismo perviven, lo que deriva en un clima incierto y un futuro político prácticamente sin cambios visibles para la población.
Una muestra palpable es que la población continúa viviendo en la escasez de medicamentos y alimentos, haciendo largas filas para conseguirlos. Mientras, la libertad de expresión sigue coartada, censurada por grupos paramilitares afines al chavismo.
Aparte está la ahora llamada “Doctrina Donroe” que el presidente de Estados Unidos se está construyendo.
Sin embargo, diversos analistas estiman que uno de los riesgos es que Nicolás Maduro pudiera volverse, en el mediano plazo, una especie de mártir. Al rendir protesta como presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez dijo que dos “héroes” se encuentran presos en Nueva York.
Y, por cierto, ya se corren las apuestas sobre cuánto tiempo durará Rodríguez en el Palacio de Miraflores. Hay quienes sostienen que será cuestión de tres meses, porque se trata de un instrumento mediante el cual Estados Unidos mantiene un vínculo con el chavismo.
Por el otro lado, diversos analistas consideran que esta es una oportunidad única para restituir la democracia en Venezuela. No obstante, para ello se requiere abrir un proceso de transición con acompañamiento internacional, donde todos los actores se sienten a una mesa. Pero al momento —y no faltan quienes aseguran que es muy prematuro— nadie, ni de lejos, habla de ese plan.
Lo cierto es que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo hace muy mal en poner a la oposición venezolana como ejemplo de lo que puede sucederle a la oposición en México si continúan cuestionando todo lo que hace esta errada y llamada Cuarta Transformación, incluida la propia Sheinbaum y quien, temeroso, sigue oculto en Palenque, que podrá tener todo, menos vocación libertaria. Y Trump, tan triste y desconsolado porque no le mandó abrazo.
MUNICIONES
*** Un número impresionante de pizzas —lo que se conoce como un pico— pidieron en las oficinas de Washington el día de la aprehensión de Maduro. En un local cerca del Pentágono, justo a las dos de la mañana, se registró uno de esos picos, lo que da cuenta del número de personas que participaron en el operativo quirúrgico. ¿Por qué no pidieron tacos?
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