La Ciudad de México (CDMX), considerada como una de las más violentas del mundo y una de las tres sedes del Mundial de Futbol 2026, además de Monterrey y Guadalajara, todavía no cuenta con una estrategia de seguridad a fin de garantizar la integridad física de los seleccionados, integrantes de su cuerpo técnico y del público en general.
Si bien es cierto que las autoridades capitalinas, regiomontanas y tapatías, se deben coordinar con las federales comandadas por el secretario de Seguridad y Potección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, también es cierto que deben elaborar un plan de protección para esta justa deportiva mundial, el cual aún no existe.
Y es que la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada Molina, se ha dedicado a tratar de convencer a los habitantes de la capital del país, en los medios de información electrónicos, principalmente, de que los índices de seguridad han disminuido, aunque la percepción en las calles y de la población dice lo contrario.
La supuesta caída de los índices de algunos delitos como robo, adicciones y extrorsión en esta ciudad obedece, aunque parezca difícil de creer, a la instrucción de los altos mandos policiacos transmitida a sus subalternos de aprehender y presentar diariamente ante el Ministerio Público al menos a 50 personas, cuyos casos deben ser analizados y desahogados por los MP, es decir, primero hay que detener y después se averigua, ya que el chiste es aumentar las detenciones.
Tampoco hay reuniones con sectores inconformes que amenzan con paralizar el Mundial
Ello, en lugar de reunirse con los diferentes sectores productivos y sociales citadinos y, en particular, con los inconformes como los integrantes del transporte público, quienes demandan un aumento en sus tarifas o, con las trabajadoras sexuales de la calzada de Tlalpan, cuyos ingresos han disminuido considerablemente por la reducción de carriles, ya que sus clientes no se pueden parar sobre esa vía como antes lo hacían.
Ambos grupos han amenazado con realizar marchas y otras acciones de protesta, si el Gobierno de Clara Brugada no los escucha y atiende sus demandas, empero, las autoridades capitalinas hacen oídos sordos y minimizan esas advertencias.
Prueba de lo anterior es que hasta el momento no se ha integrado una sola mesa de trabajo para hablar de seguridad antes y durante del Mundial de Futbol. Tampoco han sido convocados el secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX, Pablo Vázquez Camacho, o sus 73 jefes policiacos de igual número de sectores, los cuales se organizan en cinco zonas de acción policial (norte, sur, centro, oriente y poniente) y 16 regiones correspondientes a las alcaldías para diseñar una estrategia.
Solamente existe la palabra de Clara Brugada de que alrededor de 4 mil policías vigilarán la CDMX durante el Mundial de Futbol 2026, y que la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX se ha preparado para el evento y ha implementado un plan de seguridad que incluye la vigilancia en zonas clave como el Estadio Banorte (Azteca), corredores turísticos y centros comerciales.
Tambien, existe la intención de que durante el Mundial, la mayoría de los trabajadores del Gobierno de la ciudad laboren desde sus casas con la finalidad de no congestionar los accesos al Estadio Banorte, principalmente en las horas pico.
Pero una estrategia de seguridad como tal, no existe todavía a poco más de tres meses de la inauguración del Mundial de Futbol el próximo 11 de junio, a pesar de que la violencia en México, agudizada por la captura y muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Gneración, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, (a) “El Mencho”, registrada el pasado 22 de febrero en un operativo de las Fuerzas Armadas mexicanas realizado en el municipio de Tapalpa, al sur del estado dee Jalisco, ha puesto en entredicho la viabilidad del Mundial en nuestro país.
Si a esta situación le agregamos que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, pidió garantías en mteria de seguridad y movilidad al Gobierbo de Claudia Sheinbaum para delegaciones, selecciones y aficionados, que presenciarán los 13 partidos proyectados para las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, se hace necesario que la jefa de Gobierno de la CDMX se aboque a la elaboración de una estrategia de seguridad para el Mundial 2026.
Este plan tranquilizaría a la FIFA y a los gobiernos de las selecciones participantes, pues la violencia en la capital de la República Mexcana se registra tanto en la periferia como en nuevas áreas, con delitos frecuentes como robos en transporte público y extorsiones.
Además, México lidera el ranking global de las 50 ciudades más violentas con 17-20 urbes en 2025-2026, destacando la presencia de ciudades como Culiacán y Ciudad Obregón entre las más peligrosas y, aunque la CDMX no encabeza la lista mundial, enfrenta altos índices de inseguridad, feminicidios y robos, con un aumento en homicidios dolosos a finales de 2024.
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