Dentro de la cabeza del presidente Donald Trump, él acaba de salvar la supremacía de los Estados Unidos tomando el control de Venezuela y de sus reservas petroleras. Si todo sale bien, Trump salvará el petrodólar, también elevará los estándares de vida en Venezuela y los Estados Unidos
Como líder imperial, Trump no piensa en lo humano o correcto, piensa de manera pragmática, en números.
Venezuela tiene una reserva petrolera de 303 mil millones de barriles que Trump controla. Multiplicados por 57 dólares el barril, el precio actual, son 17.3 trillones de dólares, que pueden resolver muchísimos problemas.
Si se derrumban a la mitad, todavía quedarían unos 8.7 trillones de dólares.

Eso puede elevar el nivel de vida de venezolanos y estadunidenses, engordar muchas cuentas corporativas, y asegurar la supremacía estadunidense, sin un muerto.
El método resulta reprochable, pero todavía, “el fin justifica los medios”.
La situación es delicada, aunque lo parezca, no hubo operación militar en Venezuela, alegan que fue una operación policial. Arrestaron a un “fugitivo” de la justicia, los militares estadunidenses no ocupan Venezuela, es un equilibrio muy precario.
Intentan evadir la necesidad de autorizaciones del congreso.
Fue el expresidente Barack Obama quien declare a Maduro un “narcoterrorista” y durante su gobierno las cortes pidieron arrestarlo.
En el primer gobierno de Trump no lo arrestaron, dijeron que era porque Trump cumplía órdenes de Vladimir Putin, el presidente ruso que apoya a Maduro.
Falta ver cómo se comportará la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, ella es presidenta en funciones y cómo reaccionarán los militares venezolanos.
Muchas piezas de este ajedrez siguen en movimiento, no hay nada seguro excepto que Maduro está fuera de Venezuela, en una cárcel de Nueva York.
Trump va ganando, nadie podrá acusarlo de acciones militares ilegales, porque alegan que fue una acción policial, “arresto de un fugitivo”, aunque le llaman “secuestro”.
Podemos estar viviendo “la calma que precede al temporal”.

En Venezuela hay un gobierno, su actitud ante los reclamos de Trump, y la reacción popular, decidirán el futuro.
Esta operación en Venezuela, que Trump asume como un “gran triunfo”, puede resultar ser su principal derrota estratégica.
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