El inicio de un nuevo año suele llegar acompañado de propósitos, listas por cumplir y deseos de renovación. Para muchas familias, sin embargo, enero también trae un silencio distinto: la ausencia de una mascota cuya partida dejó una huella profunda en el hogar. Lejos de representar un obstáculo, comenzar el año desde la memoria puede convertirse en un acto sanador que ayuda a resignificar la pérdida.
Desde su experiencia en el acompañamiento a familias en procesos de despedida, espacios como Pets in the Sky identifican el inicio del año como un mome

AMEXI/Foto: cortesía ROBERTO VELASCO
nto clave para transformar el duelo. Adrián Rodríguez-Granada Madrid, General Manager de la funeraria, señala que “el duelo no termina con la despedida; se transforma”. Cuando las familias recuerdan desde el agradecimiento, enero deja de sentirse vacío y se convierte en una oportunidad para honrar el amor compartido.
Las mascotas forman parte de la historia íntima de los hogares. Acompañan rutinas, celebraciones y momentos difíciles, por lo que su ausencia permea la vida cotidiana. Integrar su recuerdo al inicio del año ayuda a dar sentido a esa falta. Un ritual sencillo —encender una vela, colocar una fotografía, escribir una carta de agradecimiento o compartir una anécdota en familia— puede marcar la diferencia entre comenzar el año desde la tristeza o desde el reconocimiento amoroso.
Hablar del duelo en familia fortalece los vínculos. Nombrar lo que se siente, validar emociones y permitir que cada integrante exprese su manera de recordar abre espacios de contención. En hogares con niñas y niños, explicar la muerte con honestidad y respeto evita confusiones y enseña que el amor no desaparece, sino que se transforma.
Los rituales no requieren solemnidad. Integrar el recuerdo a los propósitos de inicio de año también funciona: caminar por el parque que solían visitar, apoyar una causa de adopción o comprometerse a cuidar con responsabilidad a los animales que hoy forman parte de la familia convierte la memoria en acción.
Desde una mirada más amplia, iniciar el año con memoria invita a reflexionar sobre la responsabilidad que implica compartir la vida con una mascota. Ser un buen tutor también significa pensar con tiempo y consciencia cómo acompañar cada etapa del vínculo. Anticipar conversaciones y decisiones responde al amor y permite actuar con serenidad cuando llega el momento inevitable.
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Enero no exige olvidar para avanzar. Al contrario, ofrece la posibilidad de comenzar el año con mayor consciencia emocional. Integrar el recuerdo de una mascota, honrar su lugar en la historia familiar y asumir el compromiso de acompañar con respeto hasta el final son formas profundas de renovación. Recordar también cuida, y prever siempre nace del amor.






