Cada invierno, Puerto Vallarta se convierte en uno de los principales escenarios naturales para el avistamiento de ballenas jorobadas, que llegan a la Bahía de Banderas tras recorrer miles de kilómetros desde las frías aguas del norte del continente. Su presencia marca una de las temporadas turísticas y naturales más importantes del destino.
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Un refugio natural para su reproducción
Las ballenas jorobadas realizan una de las migraciones más largas del reino animal, desplazándose hacia aguas cálidas para aparearse y dar a luz. La Bahía de Banderas ofrece condiciones favorables para este proceso, gracias a sus aguas templadas, tranquilas y seguras, que funcionan como un santuario natural para las madres y sus crías durante las primeras semanas de vida.
Estos cetáceos pueden identificarse por los patrones únicos de manchas en la parte inferior de su cola, una característica que funciona como una huella digital. Dichas marcas permiten a científicos y guías especializados reconocer a los ejemplares que regresan año con año y llevar un registro de sus recorridos migratorios.
En Puerto Vallarta operan embarcaciones autorizadas para realizar tours de avistamiento de ballenas, una actividad regulada para garantizar la protección de la especie. Durante los recorridos, es posible observar comportamientos característicos como los saltos fuera del agua, que permiten apreciar la magnitud de estos mamíferos marinos.
Además, algunos tours cuentan con hidrófonos que permiten escuchar los cantos de las ballenas, sonidos profundos que los machos emiten para comunicarse a grandes distancias durante la temporada reproductiva.
La temporada de avistamiento representa una oportunidad para apreciar de cerca a una de las especies más emblemáticas del océano y refuerza el papel de Puerto Vallarta como un destino comprometido con la conservación y el turismo responsable.
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