Con el primer mes del año prácticamente concluido, muchas personas perdieron entusiasmo para cumplir sus metas de Año Nuevo.
Estudios y expertos en bienestar aseguran que esto es completamente normal y ofrecen estrategias respaldadas por la ciencia para regresar a tus objetivos y mantener resultados a largo plazo.
Y es que perder el rumbo con las metas es más común de lo que parece, pues investigaciones muestran que solo el 23 por ciento de quienes fijan objetivos para el año mantienen sus resoluciones después de la primera semana de enero, y que nueve de cada 10 no logran alcanzar sus metas iniciales a lo largo del año.
Además, otras fuentes señalan que hasta 80 por ciento de las resoluciones se abandonan en enero mismo si son demasiado ambiciosas o no cuentan con un plan claro para cumplirlas.
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1. Ajusta tus metas: hazlas específicas y realistas
Expertos en hábitos de la Cleveland Clinic recomiendan evitar objetivos vagos y, en su lugar, plantear metas específicas y medibles.
Por ejemplo, en lugar de decir “quiero estar más saludable”, puedes proponerte caminar 20 minutos al día tres veces por semana, lo que hace que tu progreso sea tangible y alcanzable.
Utilizar la técnica de metas SMART (específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con tiempo establecido) también puede ayudarte a construir un camino más claro y menos abrumador.
2. Sé flexible y compasivo contigo mismo
La clave para recuperar tus objetivos no es la perfección, sino la consistencia y adaptabilidad.
La doctora Albers, experta citada por la Clínica Cleveland, aconseja ser flexible: “Si no puedes cumplir con todos tus minutos de ejercicio hoy, hacer 10 o 15 minutos sigue siendo progreso. Sé flexible y perdónate a ti mismo, eso evita la frustración”.
Practicar la auto-compasión es fundamental cuando tropiezas, pues criticarse duramente, tras un desliz puede minar tu motivación, mientras que aceptarlo y ajustar tu plan mantiene tu rumbo.
3. Desglosa grandes objetivos en micro-hábitos
La ciencia del cambio de conducta señala que los hábitos pequeños y consistentes tienen más probabilidad de perdurar que metas grandes e ideales.
Romper tus objetivos en acciones diarias o semanales hace que el proceso sea menos intimidante y más sostenible.
Por ejemplo, si tu meta es aprender un nuevo idioma, empezar por 15 minutos de práctica diaria puede ser más efectivo que prometer “aprender el idioma completo en seis meses”.
4. Busca apoyo y rendición de cuentas
Diversos expertos también destacan el papel del apoyo social para mantener el rumbo, como compartir tus metas con un amigo o incorporarte a un grupo con objetivos afines crea una responsabilidad compartida que aumenta tus probabilidades de éxito.
5. Celebra pequeños logros para mantener la motivación
Celebrar avances, aunque sean pequeños, refuerza tu impulso y te permite mantener una actitud positiva respecto al camino que estás construyendo.
Cada paso adelante, como una semana de hábitos cumplidos o una meta intermedia alcanzada, merece reconocimiento.
Si tus metas de enero ya empezaron a desvanecerse, no es señal de fracaso, tómalo como una oportunidad para ajustar expectativas, construir mejores estrategias y volver a intentarlo con métodos respaldados por la ciencia.
Comenzar de nuevo, con metas específicas, flexibles y sostenibles, aumenta no solo tu bienestar, sino también tus posibilidades de éxito a largo plazo.






