El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es hoy “el símbolo de ese nuevo modelo antisindical, antitrabajador, trabajadora”, advirtieron representantes sindicales internacionales durante un encuentro realizado en México, donde alertaron sobre el avance de la extrema derecha y llamaron a fortalecer la organización de los trabajadores en toda América.
Rafael Freire Neto, secretario general de la Confederación Sindical de las Américas, explicó que la CSA adoptó en su congreso una estrategia para enfrentar el avance de la extrema derecha, a la que consideró una amenaza directa para la democracia y los sindicatos.
“Una cosa es que los sindicatos convivan con la derecha liberal respetando la democracia. Otra cosa es la extrema derecha que quiere destruir la democracia y destruir los sindicatos”, afirmó.
En ese sentido, subrayó que el movimiento sindical no puede mantenerse neutral frente a ese escenario. “Somos un sindicalismo que tiene lado, no es neutro. El combate a la extrema derecha es fundamental”, afirmó.
Por ello, llamó a que las organizaciones laborales asuman un papel activo en la defensa democrática. “No podemos estar dentro de las sedes sindicales. Hay que resistir y defender la democracia. Y la defensa de la democracia pasa por el combate a la extrema derecha”, concluyó.
Sindicalismo debe recuperar protagonismo político
Freire Neto sostuvo que el movimiento obrero necesita aumentar su presencia en la vida política y social de los países.
“No estamos contentos con el actual nivel de sindicalización. Queremos más, queremos más. Pero también queremos que los sindicatos vuelvan a tener protagonismo en los destinos de nuestros países”, afirmó.
Durante el acto político denominado «Defensa de la democracia y desafíos del sindicalismo de las Américas», como acto inaugural de la 39 Reunión de Consejo Ejecutivo de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), explicó que ese protagonismo no se mide únicamente por la representación legislativa, sino por la capacidad de incidir en las políticas públicas y en el diálogo social.
“El protagonismo sindical se mide por la capacidad de incidencia en las políticas nacionales, en hacer negociación colectiva, en hacer diálogo”, agregó.
Freire indicó que el sindicalismo del continente también enfrenta el desafío de actualizar su estructura organizativa para representar a la nueva clase trabajadora.
“Los sindicatos de hoy, en su mayoría, representan a la clase trabajadora de 50 años atrás. La clase trabajadora cambió, los contratos cambiaron. Entonces hay que actualizar esta estructura sindical”, explicó.
México debe fortalecer su papel en el sindicalismo regional
El dirigente también destacó la importancia de que México incremente su participación en el sindicalismo latinoamericano, dada su relevancia económica y política en la región.
“Es muy importante que los mexicanos participen en el sindicalismo latinoamericano y contribuyan. Queremos traer a América Latina más para México y llevar a México más a América Latina”, señaló.
Recordó que el sindicalismo mexicano ya ha tenido un papel relevante en debates internacionales, como ocurrió en la preparación de la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo sobre trabajo en plataformas digitales.
El mundo enfrenta una ruptura global que amenaza a los trabajadores
Cathy Feingold, representante de la AFL-CIO, señaló que el mundo atraviesa una ruptura global marcada por el cambio climático, la desigualdad y la transformación tecnológica, factores que están debilitando el contrato social que garantizaba condiciones dignas para los trabajadores.
“Estamos viviendo un momento de ruptura global en el que la velocidad del cambio climático, la creciente desigualdad y la rápida evolución de la tecnología suponen un reto diario para los trabajadores y para nuestras democracias”, afirmó.
Advirtió que en diversos países se consolidan gobiernos autoritarios y de extrema derecha alimentados por el deterioro de las condiciones socioeconómicas de la clase trabajadora.
“Durante años, nuestro movimiento ha criticado el modelo neoliberal que ha dejado a tantos trabajadores con muy pocas opciones de conseguir un trabajo digno y ha dado prioridad a los beneficios de los pocos y de los ricos”, expresó.
Trump, referente de una política antitrabajadores
Cathy Feingold señaló que el fenómeno político encabezado por Trump representa un cambio profundo en la política global.
“Déjenme comenzar con un líder que en este momento es el símbolo de ese nuevo modelo antisindical, antitrabajador, trabajadora, y eso es el señor Trump”, subrayó.
Durante el evento realizado por primera vez en la México, indicó que su proyecto político se basa en la división social y el debilitamiento de los derechos laborales.
“La visión de Trump se basa en un modelo en el que el dominio, la violencia y la intimidación son la norma. Un mundo en el que los líderes atacan a los trabajadores por su género, raza o condición migratoria como forma de crear una división entre nosotros y ellos”, afirmó.
Además, criticó políticas económicas como el uso de aranceles y presiones comerciales que, aseguró, generan incertidumbre y afectan directamente a los trabajadores en distintas regiones del mundo.
Sindicatos democráticos, el mayor desafío a la extrema derecha
Ante este escenario, Feingold aseguró que el movimiento obrero organizado es una de las principales barreras frente al avance de la extrema derecha.
“Los sindicatos independientes y democráticos son el mejor desafío a la política de la extrema derecha”, sostuvo.
Explicó que el sindicalismo internacional representa la mayor infraestructura no gubernamental del mundo y puede articular una agenda económica transformadora que defienda derechos laborales, democracia y justicia social.
“Tenemos el derecho de construir una agenda audaz que responda a las necesidades de los trabajadores y de nuestro medio ambiente”, señaló.






