
L
uego de haberse reunido en Palacio Nacional con los coordinadores de Morena en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, Adán Augusto López y Ricardo Monreal, respectivamente, todo indica que la presidenta Claudia Sheinbaum sostendrá un nuevo encuentro con los integrantes de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez.
De ese espacio podría surgir la propuesta final de la Reforma Electoral, una iniciativa ampliamente señalada como controvertida, que en los hechos apunta a concentrar el poder político y facilitar que el partido guinda se perpetúe en el poder.
Esta iniciativa no se discutirá en periodo extraordinario, sino hasta el inicio del periodo ordinario en febrero, según lo informado por el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en San Lázaro, Ricardo Monreal. El destino es conocido: ocurrió lo mismo con otras reformas enviadas desde Palacio Nacional.
Todo apunta a que la mayoría oficialista ni siquiera leerá la propuesta y se limitará a levantar la mano, cumpliendo la instrucción presidencial. Las mesas de trabajo realizadas para “pulir” la iniciativa operaron como una simulación, sin incorporar propuestas de organizaciones civiles, especialistas o voces opositoras.
En su habitual “Mañanera del Pueblo”, la jefa del Ejecutivo aseguró que de esa reunión surgirán decisiones “muy importantes”. Sin embargo, todo indica que lo serán únicamente para Morena.
¿Qué tanto caso harán a los consejeros del INE?
En este contexto, resulta relevante que los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), encabezados por Guadalupe Taddei, entregaron formalmente sus propuestas sobre la Reforma Electoral.
La consejera Karla Humphrey informó que el INE solicitó desde diciembre una reunión con la Comisión Presidencial para entregar un documento que incluye 241 propuestas, avaladas por mayoría del Consejo General, así como aquellas que no alcanzaron consenso.
Los ejes centrales de la propuesta se relacionan con la fortaleza institucional del INE, el Servicio Profesional Electoral y, de manera crucial, la necesidad de presupuesto suficiente para cumplir con sus atribuciones.
Humphrey advirtió que restar recursos implica restar autonomía, ya que el Instituto enfrenta más funciones y menos presupuesto, lo que deriva en una pérdida real de independencia.
Paridad, fiscalización y representación política
Otro eje clave aborda la paridad de género y el combate a la violencia política contra las mujeres. También se plantean ajustes al financiamiento de los partidos políticos, con énfasis en la fiscalización, la agilidad de los procesos y la imposición de sanciones a quienes incumplan los requerimientos de información del INE.
Respecto a la posible desaparición de las candidaturas plurinominales y de los OPLES, los consejeros expresaron respaldo a estos últimos. En cuanto a los plurinominales, el INE propone listas abiertas, accesibles al voto ciudadano, para evitar que las candidaturas sigan siendo producto de cúpulas partidistas.
Eliminar las plurinominales no resolvería los problemas de representación y, por el contrario, favorecería la concentración del poder en Morena, reduciendo la pluralidad política.
Un punto adicional es la propuesta de no hacer concurrentes las elecciones constitucionales con las derivadas de la reforma judicial. Contrario a lo que afirma el oficialismo, esta concurrencia no ahorra recursos y sí dificulta que la ciudadanía conozca a los candidatos.
Resulta relevante que el INE plantee eliminar la numeración de las boletas, como medida para evitar prácticas como los “acordeones”, utilizados en las recientes elecciones judiciales.
MUNICIONES
*** Sorprendieron las declaraciones de Pablo Gómez, quien afirmó ante los consejeros del INE que nunca ha estado a favor de la autonomía. Dijo respaldar la independencia y la imparcialidad de los órganos administrativos, pero confunde conceptos esenciales.
La autonomía implica que una institución tenga capacidad de decisión propia; la independencia, que sus integrantes actúen sin presiones. No puede existir independencia sin autonomía, y menos cuando desde el poder se “tira línea”.
El propio Gómez remató al señalar que Morena no aspira al consenso en torno a la Reforma Electoral. El mensaje es claro: no buscan acuerdos, buscan imponer.





