En medio del debate permanente sobre la utilidad de vincular las calificaciones con la promoción de grado en el bachillerato, la SEP y el FCE arrancan la nueva estrategia: ¡Para que las juventudes lean! 25 para el 25. Esta iniciativa contempla la entrega de 85 mil libros.
Esta estrategia nacional busca fomentar la lectura entre estudiantes del Bachillerato Nacional mediante la distribución gratuita de ejemplares en todo el país.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) coordina estas acciones con el Fondo de Cultura Económica (FCE).
De acuerdo con el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, el programa 25 para el 25 distribuirá 75 mil libros en planteles de Educación Media Superior, y además, destinará 10 mil ejemplares a las cinco Escuelas Normales de la Ciudad de México.
El arranque oficial ocurrió en Huitzilac, Morelos. Allí se entregaron mil libros a la comunidad del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 124 para beneficio directo de su alumnado.

La lectura como política pública y pensamiento crítico
La iniciativa forma parte de los ejes culturales y educativos del Gobierno de México, el objetivo es consolidar una política pública que garantice el acceso a la lectura como un derecho.
El impulso lector se destaca como una prioridad nacional para fortalecer el pensamiento crítico, la conciencia social y la participación ciudadana.
Tania Rodríguez Mora, subsecretaria de Educación Media Superior, subraya que esta acción refuerza el enfoque humanista del Bachillerato Nacional, ya que acercar a contenidos literarios amplía la visión del estudiantado y promueve la reflexión desde la escuela pública.
Durante el evento inaugural, Marilina Barona del Valle, gerente de Formación Lectora del FCE, comentó algunos de los títulos distribuidos, para incentivar el interés por obras históricas, narrativas y poéticas vinculadas con temas sociales y culturales.

Promover la lectura de autoras y autores mexicanos como parte de la formación académica
Pável Granados, director de Estrategia de Lectura del Bachillerato Nacional resaltó la relevancia de leer a autoras y autores mexicanos como parte de la formación académica.
Por su parte, Mario Hernández, director general de Educación Tecnológica Agropecuaria y Ciencias del Mar, reconoció el valor de estos programas. Contribuyen a reducir desigualdades y fortalecen la educación integral de las y los jóvenes.

Formar comunidades lectoras entre quienes serán futuros docentes
La estrategia también llegó a las Escuelas Normales. En la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM) se entregaron 2 mil libros.
El acto fue encabezado por Francisco Luciano Concheiro Bórquez, titular de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México. El funcionario destacó la importancia de formar comunidades lectoras entre los futuros docentes.
Finalmente, Paco Ignacio Taibo II, director general del FCE, afirmó que la distribución gratuita de libros apuesta por el conocimiento y la formación democrática. Considera la lectura como una herramienta esencial para la libertad, el aprendizaje y la vida pública.

Prevalece en México esquema de ligar calificaciones con la promoción de grado. ¿Sirve para adquirir conocimientos?
El sistema tradicional de calificaciones, sumado a la aprobación o reprobación, se diseñó con fines específicos:
- Certificar el dominio de contenidos.
- Motivar el estudio (premio/castigo).
- Ordenar y comparar el desempeño.
- Tomar decisiones administrativas sobre el pase de grado.
Para autoridades, administrativos y docentes, la teoría suena razonable. Sin embargo, en la práctica los resultados son mixtos.
La mayoría de los estudios educativos coinciden en que funciona moderadamente para medir memorización, habilidades básicas o identificar rezagos graves en sistemas estandarizados.
No obstante, señalan su poca efectividad para:
- El aprendizaje profundo y significativo.
- El desarrollo del pensamiento crítico.
- La motivación intrínseca por aprender.
- La reducción de desigualdades educativas.
Expertos como Alfie Kohn, John Hattie y organismos como la OCDE señalan que reprobar rara vez mejora el aprendizaje; en muchos casos, lo empeora. Existe un acuerdo creciente: repetir grados, semestres o trimestres no mejora el desempeño a largo plazo.
Esta situación empeora cuando se vincula con la expulsión o baja por no acreditar materias o por faltas no imputables al estudiante. Esto ocurre de forma generalizada en los bachilleratos de México, con casos extremos contra el derecho a la educación como los del CECYTEM.
Este esquema aumenta la probabilidad de:
- Expulsión institucional e impedimento para reinscribirse.
- Baja autoestima.
- Desvinculación escolar.
- Afectación a estudiantes de contextos vulnerables.
En bachillerato esto es delicado. Muchos jóvenes trabajan, arrastran rezagos o enfrentan presiones económicas. Reprobarlos no corrige esas causas.

¿Y entonces, evaluar no sirve?
Los especialistas señalan que sí sirve. Lo nocivo no es la evaluación, sino su uso. Los expertos distinguen entre la evaluación sumativa (exámenes parciales, calificaciones numéricas y decisiones de aprobación) y la evaluación formativa.
La evaluación formativa consiste en:
- Retroalimentación constante.
- Corrección de errores durante el proceso.
- Evaluar para mejorar, no para castigar.
La evidencia científica muestra que la evaluación formativa es una herramienta poderosa para el aprendizaje, superior a las calificaciones finales.

¿Qué pasa en México?
En México, el bachillerato sigue ligado a calificaciones numéricas. El gobierno, pese a sus recursos, hace poco por adecuar el sistema a la evidencia científica. Deja la inercia en manos de profesores y administrativos.
- La reprobación es común.
- Hay poca retroalimentación cualitativa.
- El sistema es rígido y desigual.
Los resultados son visibles: altas tasas de abandono, cifras ocultas de expulsiones impuestas por los planteles y aprendizajes fragmentados. Se atiende mucho el “pasar la materia” y poco el aprender.
Reformas recientes, como la Nueva Escuela Mexicana, intentan transitar hacia una evaluación cualitativa con menos énfasis en la reprobación y más acompañamiento. Sin embargo, prevalece la inercia de prácticas arraigadas: el cambio es lento, desigual y superado por la rutina.
¿Qué hacen otros países?
Sistemas exitosos como Finlandia, Canadá y Nueva Zelanda operan distinto:
- No basan el avance en exámenes.
- Promoción casi automática con apoyos personalizados.
- Evaluación descriptiva más que numérica.
- Confianza en el docente.
Esto genera mejor motivación, menor abandono y aprendizajes profundos. El sistema efectivo combina evaluación continua, retroalimentación clara y flexibilidad. Las calificaciones sirven como información, no como sentencia.
Evaluar para aprender, no para excluir
Vincular calificaciones con el paso de grado no garantiza aprendizaje. La reprobación no mejora el conocimiento y suele aumentar el abandono. Los expertos coinciden: la evaluación debe servir al aprendizaje, no al control. Los mejores sistemas priorizan el acompañamiento, la retroalimentación y la equidad.
Lee: https://amexi.com.mx/nacional/sheinbaum-impulsa-lectura-en-al-con-entrega-gratuita-de-2-5-millones-de-libros-del-fce/






