Toda una vida dedicada al boxeo, y de sacrificios, es la que ha vivido Óscar Duarte, quien está a un triunfo de cumplir su sueño y proclamarse campeón mundial.
Duarte peleará el sábado en la T-Mobile Arena de Las Vegas y retará a Richardson Hitchins, campeón superligero de la FIB.
Lo que busca Duarte, además de coronarse, es sumarse a la lista de campeones mexicanos de la actualidad y ser el décimo.
“Ahorita tengo 30 años, ya con 20 de carrera boxística y 13 de profesional. Ahora se me presentó la oportunidad y en el momento perfecto, porque es cuando me siento más maduro física y mentalmente”, dijo Duarte.
El 20 de abril del 2013 comenzó su carrera profesional y más de 10 años después llega la soñada pelea, a la cual llega “enfocado y filoso”.
Óscar Duarte siguió su pasión y está cerca de coronarse
Y aunque el boxeo es su pasión, pues no le importó dejar la escuela por seguir sus sueños, también ha representado sacrificios.
Uno de los mayores, salirse de su casa a los 13 años para irse de Parral, Chihuahua, a Torreón, Coahuila, donde vivía con sus tías.
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Sin promotor ni nada regresó a Chihuahua, decidido a luchar por su sueño, y un día llegó la oportunidad de ir a Estados Unidos y pelear allá por primera vez en el 2015.
“Estudiaba, trabajaba y aparte entrenaba. Y fue cuando me llegó esa oportunidad, la aproveché y fui con todas las de perder, pero gano esa pelea y de ahí cambió mi vida para bien”, recordó.
El boxeo es su pasión y lo era desde aquel momento y pudo dedicarse al pugilismo, y ahora, a unos días de disputar el título, lo recuerda con nostalgia.
“He seguido firme en mi meta que es ser campeón mundial. Y ahorita ya estoy a un pasito de coronarme primeramente Dios, y estoy seguro que lo lograré”, concluyó.






