Nueve poetas danesas
Adelantándose a la celebración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la agencia noticiosa AMEXI presenta a continuación los poemas de nueve escritoras escandinavas, incluidas en la Antología de poesía femenina danesa, libro que viene publicando en ediciones de autor desde finales del siglo pasado Roberto E. Ponce.
Colaborador de AMEXI con la columna “Variaciones del Enano Feroz”, Ponce añade a esta muestra de poesía no exenta de erotismo y donde sobresalen las poetas vivas Nina Malinovski, Pia Tafdrup y María Damsholt, canciones de otras artistas danesas de su generación.
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Nina Malinovski (Aarhus, 28 de julio de 1951-)
“Hace mucho tiempo”
Hace mucho tiempo
que nos vimos por última vez
ven, acuéstate conmigo
en el manto del ocaso
tenemos todo el tiempo
tenemos la noche entera
ahora podemos platicar
y cosquirreír
y despacio y con cuidado
acariciar lo que más extrañamos
pasaremos ratos deliciosos
despacio y con cuidado
hasta que nuestros cuerpos
se transformen
en dos lámparas incandescentes
de lujuria y luz
para poder descansar un poco.
Lone Bjelke (1940-)
“Cuando me extiendo”
Cuando me extiendo ante tus ojos
las yemas de mis dedos acarician
el blanco jirón celeste
y las puntas de mis pies tocan
la sólida tierra.
Siento que mi cuerpo adquiere
la dimensión precisa
y crece más y más con tus caricias.
Ya nada para ti queda oculto.
Toda me entrego
quebranto una cáscara.
Te confío mi cuerpo.
Añoro tu sonrisa
y la grandiosa espesura de tu cuerpo.
Acuéstate sobre mí
penetra cada rincón mío.
Mantenme en esta posición maravillosa
donde todas las posibilidades se liberan.
Sé gentil con mi cuerpo
que tus besos desciendan cuales gotas
por mi estómago
en mi cuello
en mis axilas
antes de que me hunda
en la profundidad de las aguas silenciosas.
María Damsholt (15 de agosto, 1945-)
“Vastas llanuras”
Compartimos el cielo y el amor
Que no puede encadenarse.
Eres un fragmento del mundo entero
Tierra de los anchos continentes.
Que aquello que de ti y de los demás obtenga
Pueda devolverlo en abundancia.
Son las estepas del amor
Bosques gigantescos, campiñas húmedas,
Estrellas fugaces y vuelo celestial.
Es el amor la puerta que está abierta
Sin dudas, sin emboscada;
No piensa, solo despliega
Finos barcos, blancos veleros.
Sopla levemente, permite mecer.
Columpia, no retiene,
Más bien consiente la navegación.
Las llanuras son vastas
Gente hormiguea a nuestro derredor
Y nos arroja mansamente
A galope apilado y brutal
Rumbo a la cocina
Y dentro del cuarto
Donde me tomas en la oscuridad
De una vez por todas partes.
Hacemos el amor
Hasta que la muerte nos separa.
En el canto de la abrupta pendiente
Sobre el escollo más brusco
Del peñasco postrero
Caemos
De una terraza de nuestra conciencia
A la siguiente.
Soy tu pequeña foca húmeda
Tu delfín cariñoso
Cordón de plata en la cintura
Quien zozobra y contigo se balancea
Hasta que el aire se empaña
Y danza ante nuestros ojos.
Regreso en bicicleta a mi hogar
Pero el rocío sueña
Y las sombras grises se entretejen
Alrededor de los árboles y de mis piernas.
Completamente sola voy entre mirlos y gorriones
Quienes brincotean torpes por el asfalto.

Pia Tafdrup (Copenhague, 29 de mayo de 1952-)
“Al fondo”
Tu respiración espesa marea
contra la teca del barco
y el sonido de las olas
chapoteando pesado por la honda popa,
cuando los ojos se deslizan hacia la oscuridad
cual encendido cardumen
tirón a tirón a través de las aguas,
el sabor al verde verde bosque de algas
cuando el semen chorrea sobre el paladar.
Bodil Brededorff
“Menstruación”
En el fondo
Soy adorable y sensitiva
Merete Bungaard (Birkerød, 1950-)
“Me das”
Me das flores, libros y palabras.
Crees que me sirven. Ni preguntes.
Dame lo único que usar pueda.
Dame tiempo en mi alcoba para mí sola.
Lisbt Harms Larsen
“Se te pasa en uno o dos años”
“Se te pasará en un año o dos
–me dicen–,
ya para entonces te sentirás bien otra vez”.
Puede que así sea,
Pienso cuando lo pienso.
Pero antes de que eso pase,
es el ahora.
Linda Laksø (Glostrup, 1948-)
“El ritual”
Es tarde
Sales del baño
Me desvisto con premura
Y me dejo ataviar por la colcha
Al tiempo que me ofrezco enroscada
Para que mis senos se vean más grandes y firmes
Hundo mi estómago
Entrelazamos dedos
Con bocas besándose de acuerdo a las circunstancias.
No es éxtasis ni decepción
Solo una producción constante de orgasmos
El comienzo se convierte en ronda imprescindible
Sobre zonas erógenas
Ahí estamos seguros de reacción
Y de recordar que estamos aquí
Juntos atravesamos posiciones
De bocas y manos
Para por último
Prestar atención a los órganos finales
Después yacemos dándonos la espalda
Como dos etiquetas:
Nuestro par de personajes.
Ann-Elsebeth Bach
“Mi hija”
Llevo lejos de la ciudad
a esa niña cansada.
Por los caminos de arboleda y peñascos
la acuesto
bajo el sol de la tarde.
La noche se cierra
sobre su cuerpo blando.
Cuando el viento matutino sopla
mi hija muere
mientras la ciudad despierta
en mi mundo de adultos.






