La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales en México avanza dentro de una tendencia internacional que busca mejorar las condiciones de trabajo, pero su implementación debe construirse mediante diálogo entre gobierno, empresas y sindicatos, señaló Pedro Américo Furtado, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para México y Cuba.
En entrevista, en el marco del acto político inaugural de la 39 Reunión de Consejo Ejecutivo de la Confederación Sindical de las Américas (CSA), explicó que desde el inicio del debate sobre la reforma laboral en el país, la OIT ha compartido con autoridades y actores sociales los estándares internacionales que orientan este tipo de cambios.
“El año pasado, cuando arrancó ese proceso dentro de la agenda nacional, fue un momento muy importante en donde pudimos colaborar y tratar de compartir con los interlocutores sociales del gobierno las normas que están por detrás de eso”, explicó.
Entre esas referencias internacionales, mencionó la recomendación 166 de la OIT, que plantea que las modificaciones a la jornada laboral deben aplicarse con gradualidad para considerar las distintas realidades productivas.
“Un principio básico, una recomendación de la OIT 166, es la gradualidad que pudiera tener en cuenta los varios mecanismos productivos, que son muy diferentes; hay sectores y sectores”, afirmó.
Diálogo entre sindicatos y empresarios
Furtado destacó que la discusión sobre la jornada laboral se ha desarrollado mediante espacios de diálogo tripartito, un mecanismo central dentro del modelo de gobernanza laboral que promueve la OIT.
“Las normas laborales dentro del contexto de la dinámica de la OIT presuponen que ese diálogo sea tripartito, que sea con las partes, para que tengan tiempo suficiente para levantar evidencias e información”, explicó.
Añadió que ese proceso permite que tanto empresarios como sindicatos presenten sus argumentos y necesidades antes de que el gobierno tome decisiones regulatorias.
“Que los empresarios y que los sindicatos puedan presentar sus dinámicas, sus necesidades y sus inquietudes para que el poder público las tome en cuenta”, señaló.
De acuerdo con el funcionario internacional, la discusión sobre la jornada laboral forma parte de un debate más amplio que incluye salarios, salud laboral y calidad del empleo.
“Sabemos que es una tendencia en muchos lugares en donde se están discutiendo no sólo cuestiones de salario, sino también las condiciones laborales, como las jornadas largas y el descanso necesario”, indicó.
También mencionó que aspectos como la seguridad laboral, la ventilación, la iluminación y el tiempo de descanso se han vuelto centrales en las negociaciones colectivas.
Pendientes laborales para México
Además del debate sobre la jornada de trabajo, México mantiene diversos pendientes en materia de estándares laborales internacionales.
Furtado recordó que recientemente el país avanzó con la ratificación del Convenio 176 de la OIT sobre seguridad y salud en las minas.
“El Poder Legislativo ratificó un convenio súper importante en el contexto de los principios y derechos fundamentales a la salud y seguridad, ratificando el convenio 176 sobre salud y seguridad en las minas”, explicó.
Este acuerdo busca reforzar las medidas de prevención y protección para los trabajadores del sector minero, históricamente expuestos a riesgos laborales.
Política de cuidados y trabajo familiar
Otro de los temas en discusión es la posible ratificación del Convenio 156 de la OIT, relacionado con las personas trabajadoras con responsabilidades familiares.
“Se está discutiendo la posibilidad de que se ratifique el convenio 156 sobre las personas trabajadoras con responsabilidades familiares”, explicó.
Este instrumento forma parte del debate sobre la construcción de una política nacional de cuidados que permita conciliar la vida laboral y familiar.
Según el director de la OIT, este tema implica la coordinación de diversas instituciones públicas.
“Armar una política de cuidados no es sencillo porque implica coordinación entre distintas entidades públicas, desde educación hasta formación profesional y seguridad social”, indicó.
Migración laboral y empleo
Furtado señaló que México también analiza otros convenios relacionados con migración laboral, empleo y regulación del mercado de trabajo.
Esto ocurre en un contexto en el que el país se ha convertido tanto en destino como en tránsito de personas migrantes.
“México quedó como un país de destino y el desafío es cómo hacer que esas personas migrantes puedan complementar las brechas de talento que muchas empresas tienen de mano de obra”, afirmó.
Entre los instrumentos en discusión se encuentran convenios relacionados con migración laboral y agencias privadas de colocación.
De acuerdo con el representante de la OIT, estos acuerdos podrían fortalecer las políticas de empleo y vinculación laboral en el país.
“Hay un interés de todos los sectores, sindicales y empresariales, en avanzar en varios de estos convenios que pueden apoyar lo que ya se está poniendo en práctica dentro de la reforma laboral”, concluyó.






