El Papa León XIV, en su encíclica Magnifica Humanitas (Magnífica humanidad, en latín) advirtió que el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) sin control amenaza los derechos laborales y el respeto a la dignidad de las personas en todo el mundo, por lo cual instó a sindicatos y organizaciones sociales a ser proactivos en la defensa de sus agremiados y de trabajadores precarizados.
El documento promulgado el lunes en El Vaticano alerta que la automatización descontrolada y la mercantilización sin freno del trabajo por la implementación de la IA precariza los empleos y erosiona la autonomía de los trabajadores, por lo cual es indispensable asegurar que la tecnología esté al servicio de las personas y no al revés.
“La magnífica humanidad se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel (que fomenta la soberbia y desunión) o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”, se lee en el inicio del texto papal promulgado el lunes y en el cual enfatiza que el crecimiento técnico desmedido no equivale a un progreso moral para la sociedad.
Las palabras del papa León XIV en la presentación de su primera encíclica «Magnifica Humanitas»dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial, nos invita a llevar las decisiones tecnológicas junto a la conciencia y la responsabilidad.
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— Cardenal, Baltazar Enrique Porras Cardozo (@bepocar) May 26, 2026
Magnifica Humanitas llama a “desarmar” la IA para evitar manipulación y exclusión
En el documento, organizado en introducción, cinco capítulos y la conclusión, señala que la tecnología y “la técnica no debe considerarse en sí mismas como una fuerza antagónica respecto a la persona; por el contrario, está arraigada en nuestra historia desde el principio en cuanto a que es un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y la libertad del hombre”.
“A lo largo de los siglos, el desarrollo tecnológico contribuyó a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad”, reconoce el líder de la Iglesia Católica, pero alerta con firmeza que los sistemas de IA no son neutrales y generan nuevas formas de esclavitud laboral, por lo cual urge establecer un orden social justo, respaldado por marcos jurídicos internacionales eficaces.
“En un sentido análogo, la inteligencia artificial requiere hoy ser desarmada, liberada de lógicas que la transforman en un instrumento de dominación, exclusión y muerte”, enfatiza Robert Francis Prevost, quien tomó el nombre de León XIV al asumir el papado el pasado 8 de mayo de 2025.
El vídeo de la primera encíclica del @Pontifex_es León XIV👇👇👇👇👇👇👇 pic.twitter.com/g1lzrvffnv
— Mons. Gil Tamayo (@jmgilt) May 25, 2026
Alerta sobre nuevas formas de esclavitud y control en la era algorítmica
“En los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo”, hace notar el obispo de Roma en Magnífica humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.
En el cuarto capítulo denominado “Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad”, expone con alarma cómo los enfoques tecnológicos actuales tienden a “desespecializar” a los trabajadores, violan sus derechos laborales y humanos, los somete a sistemas invasivos de vigilancia automatizada y los relega a tareas rígidas, monótonas.
Además, el afán de seguir el ritmo de procesamiento de las máquinas y la automatización descontrolada erosionan la capacidad de obrar de las personas y las somete a “nuevas formas de esclavitud digital” que precarizan el empleo tradicional desde la inseguridad de contratos digitales hasta la explotación invisible en cadenas de suministro.
Al respecto, el vicario de Cristo rechaza de forma directa la sustitución del criterio humano por métricas automatizadas en los procesos de selección de personal y aborda de manera central los riesgos de desempleo masivo, pues muchas corporaciones operan bajo lógicas estrictas de rendimiento financiero.
Amenazas de la inteligencia artificial para los trabajadores, según León XIV
- Optimización a costa del empleo: Uso de la innovación tecnológica y la automatización con el único fin de reducir costes y maximizar el beneficio corporativo, lo que provoca despidos masivos.
- Desespecialización laboral: Diseños tecnológicos actuales que devalúan las habilidades del personal y lo relegan a tareas rígidas, repetitivas y mecánicas.
- Vigilancia automatizada invasiva: Sometimiento del trabajador a sistemas algorítmicos de control y supervisión constante basados en métricas opacas de rendimiento.
- Erosión de la autonomía: Pérdida del sentido de la propia capacidad de obrar y ahogamiento de las capacidades innovadoras, debido a la obligación de adaptarse a la velocidad y uniformidad de las máquinas.
- Brecha salarial y precarización: Creación de una polarización laboral con remuneraciones muy elevadas para una minoría especializada y salarios cada vez más bajos o inestables para el resto de la población.
- Explotación del trabajo invisible: Millones de personas (en su mayoría jóvenes y mujeres) empleadas en condiciones de vulnerabilidad y con sueldos mínimos para el etiquetado de datos y moderación de contenidos.
- Esclavitud infantil en el suministro: Explotación de niños y adolescentes en la extracción manual y trituración de tierras raras bajo condiciones altamente peligrosas, con el objetivo de alimentar la infraestructura de la IA.
- Regresión antropológica por inactividad: Exclusión laboral de la población que genera inactividad forzada, falta de estímulos cotidianos y pérdida de la participación social.
Especialistas en IA, presentes en la promulgación de la carta papal
Las encíclicas, que son documentos escrito por un Papa para orientar doctrinalmente a los cristianos, toman su nombre de las dos primeras palabras del texto, en este caso “La magnífica humanidad…”, que es lo que significa Magnifica Humanitas en latín.
El texto fue dado a conocer por León XIV el lunes 25 de mayo ante autoridades eclesiásticas, diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, académicos, teólogos, periodistas, así como especialistas y desarrolladores de tecnología, especialmente inteligencia artificial, reunidos en el Aula nueva del Sínodo, en Ciudad del Vaticano.
Entre los presentes estaban los cardenales Pietro Parolin, secretario del Estado Vaticano, y Michael Czerny SJ, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; la teóloga política Anna Rowlands, profesora de la Universidad de Durham; así como Christopher Olah, cofundador de Anthropic y especialista en interpretabilidad de la inteligencia artificial, entre otras personalidades.
Las autoridades eclesiásticas aclararon que dicho texto no es una condena técnica, sino una actualización doctrinal que promueve marcos regulatorios internacionales e independientes, centrados en la dignidad de la personas y la defensa de los trabajadores y las nuevas generaciones, además de dirigidos a supervisar el desarrollo computacional masivo.
«Today is a powerful illustration of the form this global project of good will might take. Let it also be a decisive first step toward a hopeful future for magnificent humanity.» Christopher Olah, co-founder of Anthropic #MagnificaHumanitas pic.twitter.com/XUwQVGHKgS
— Integral Human Development (@VaticanIHD) May 25, 2026
Pontífice llama a anteponer la dignidad humana y la justicia social
En el marco de su defensa de las personas en la era de la inteligencia artificial, el líder católico retoma los cinco grandes pilares de la Doctrina Social de la Iglesia:
- Dignidad humana: Cada persona es única, irrepetible y nunca debe ser reducida a un objeto de mercado o a un dato digital.
- Bien común: La economía y la tecnología deben servir al desarrollo integral de todos, no solo a intereses privados.
- Solidaridad: Reconocer la interdependencia global y actuar en favor de los más vulnerables, especialmente en un mundo digital desigual.
- Subsidiariedad: Las decisiones deben tomarse en el nivel más cercano a las personas, evitando que el poder tecnológico se concentre en pocas manos.
- Justicia social: Garantizar condiciones equitativas en el trabajo, el acceso a la tecnología y la participación ciudadana.
Esos principios fundamentales ayudan a orientar tanto la vida personal como la organización social, política y económica, además de dar un marco ético que asegura que el progreso tecnológico no se convierta en regresión humana.
En ese mismo sentido plantea que ante los nuevos desafíos en la era digital, como el poder de las tecnologías digitales y la IA, los riesgos de deshumanización, dependencia y nuevas formas de esclavitud, es necesario una gobernanza ética y de responsabilidad compartida.
El documento pontificio también aborda los problemas ecológicos causados por el alto consumo de agua y energía de los grandes centros de datos.
El impacto en el trabajo de Magnifica Humanitas

AMEXI/Infografía: Vaticanihd
La primera encíclica del Papa León XIV introduce un profundo examen global sobre la llamada “cuarta revolución industrial”, denuncia que la combinación de la inteligencia artificial, la robótica y la automatización se está utilizando principalmente para reducir costes y aumentar beneficios corporativos, dinámica que genera una exclusión estructural de los sectores más vulnerables.
De igual manera, critica la teoría de la “mano invisible” en la era de la inteligencia artificial, que describe cómo los algoritmos y sistemas autónomos influyen silenciosamente en la economía mundial y facilitan que las grandes corporaciones tecnológicas y sus dueños concentren el poder y moldeen las reglas del juego de los mercados mundiales a sus intereses, sin importar el destino de millones de personas.
El prelado hace notar, igualmente, la gravedad de la desocupación masiva y la inactividad forzada, a las cuales califica como una calamidad social que atenta contra el sustento familiar.
Frente a esa asimetría del mercado, el escrito exige que la libertad económica no sea absoluta, sino que permanezca subordinada al bien común y asegure que los bienes del mundo beneficien a todos los habitantes del planeta, no a unos cuantos.
Teme que a mayor tecnología haya menor riqueza interior
A las nuevas generaciones advierte que la falta de estabilidad en el mundo digital puede dificultarles tanto que sepan discernir su verdadera vocación, como que asuman sus responsabilidades civiles y su compromiso social.
Con estas nuevas herramientas digitales surge una paradoja: aunque las sociedades logren grandes avances materiales gracias a la tecnología, corre el peligro de retroceder en lo que nos hace plenamente humanos y de sufrir un empobrecimiento interior, señala.
Es por ello que Magnifica Humanitas también hace un llamado específico a padres, educadores y comunidades religiosas para acompañar a niños y jóvenes en el uso responsable de las plataformas digitales. Según León XIV, la educación tecnológica debe formar personas capaces de discernir críticamente y no consumidores pasivos dominados por algoritmos.
La encíclica considera imprescindible anteponer la dignidad y la calidad del trabajo entre sus métricas de balance antes que el éxito económico y el poder de una corporación privada; es por ello que la autorregulación corporativa es insuficiente para salvaguardar la equidad social.
“No basta invocar genéricamente la ética. Se necesitan marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente, educación de los usuarios, una política que no renuncie a su tarea”, afirma el sumo pontífice, nacido en Estados Unidos y nacionalizado peruano.
Con esa meta es que León XIV insta a los gobiernos, sindicatos y científicos en todo el planeta a legislar con celeridad criterios sociales y auditorías previas para la innovación, además de considerar que toda implementación de sistemas automatizados en las empresas debe acompañarse de medidas verificables de protección y recualificación laboral.
Exhortos a sindicatos y organizaciones laborales
En este marco, llamó a organizaciones sociales como colectivos, sindicatos y cooperativas a que se actualicen, preparen y luchen en pro de los derechos de sus integrantes, que defiendan la dignidad del trabajo mediante protección salarial, formación continua y participación activa en las decisiones sobre tecnología, pues la IA puede precarizar el empleo si no se regula y si los trabajadores no tienen voz. Con eso en mente, sugiere:
- Apertura a nuevas modalidades: Obligación de los sindicatos de abrirse y adaptarse a las nuevas formas de trabajo digitalizadas, para no dejar desprotegidos a los empleados del sector.
- Representación de los excluidos: Defender activamente a la multitud de trabajadores desplazados o sustituidos por sistemas automatizados y máquinas.
- Exigencia de auditorías preventivas: Presionar para la adopción de criterios de verificación ética preventiva (diligencia debida) en los modelos de negocio tecnológicos e inversionistas.
- Fiscalización de las cadenas de suministro: Demandar transparencia absoluta en los procesos de producción digital, con el fin de garantizar que ninguna ventaja comercial se sustente en la explotación oculta.
- Exigencia de recualificación obligatoria: Negociar que toda automatización empresarial incluya, por ley, planes financiados de capacitación continua para las transiciones profesionales del personal.
Que la tecnología esté al servicio de la persona y no al revés
- Combate a la precariedad normalizada: Actuar de forma conjunta con los responsables políticos para impedir que la inestabilidad de los contratos digitales se convierta en la norma de vida.
- Inclusión de métricas de dignidad: Exigir que la calidad y la dignidad del empleo sean consideradas indicadores obligatorios del éxito y balance de las corporaciones.
- Participación en el diseño técnico: Defender el derecho de los trabajadores a participar e intervenir desde la fase de planificación de los sistemas tecnológicos en las empresas.
- Formación ética y técnica: Los trabajadores deben recibir capacitación no solo en competencias digitales, sino también en ética y responsabilidad social
- Gobernanza compartida: La encíclica llama a una gobernanza multilateral de la tecnología, donde los trabajadores sean parte del diálogo junto a académicos, empresas y Estados.
La carta papal pide a los sindicatos asumir un rol proactivo, no solo defensivo: deben ser actores en la construcción de un marco ético para la IA y convertirse en guardianes de la dignidad humana frente a la automatización del trabajo, para asegurar que la tecnología esté al servicio de la persona y no al revés.
Propuestas de desarme algorítmico y vigilancia externa
En otros rubros, el documento pontificio introduce la propuesta de “desarmar la inteligencia artificial”, no en el sentido de eliminar esa tecnología, sino de retirarla de los ámbitos donde puede convertirse en un arma de poder económico, militar o cognitivo.
La razón de ese llamado es que si se usa sin límites, la inteligencia artificial y demás tecnologías digitales pueden intensificar las desigualdades socioeconómicas, alimentar conflictos bélicos y manipular la conciencia humana.
Asimismo, plantea ralentizar los procesos de implementación tecnológica en áreas críticas de los sectores de salud, legal y financiero, donde un error algorítmico puede tener consecuencias graves para la vida y los derechos de las personas.
En ese sentido, el titular de la Santa Sede insta que se prohíba de forma explícita el uso de armamento autónomo militar sin control moral, y recomienda tanto la creación formal de organismos de gobernanza internacional que actúen con independencia de los consorcios privados, como que haya auditorías públicas periódicas sobre el uso, almacenamiento y recolección de los datos de los usuarios de internet.
En uno de los pasajes más políticos de la encíclica, el Papa advierte que ningún sistema de cálculo ni inteligencia artificial podrá sustituir la conciencia moral, la libertad humana ni la capacidad de amar gratuitamente. Añade que el peligro actual consiste en reducir a las personas a datos, patrones de consumo o piezas funcionales dentro de estructuras tecnocráticas.

Magnifica Humanitas, en línea con la encíclica Rerum Novarum de León XIII
El actual pontífice presentó la Magnifica Humanitas este año, cuando se cumple el 135 aniversario de la encíclica Rerum Novarum (“De las cosas nuevas”, en latín) que en 1891 presentó León XIII para defender la dignidad y los derechos de los trabajadores en el marco de la Revolución Industrial.
Tras ser electo Papa, el estadounidense Robert Francis Prevost eligió el nombre de León XIV justamente en honor a Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci, quien el 3 de marzo de 1878 se convirtió en León XIII y dirigió a la Iglesia Católica durante 25 años hasta su muerte, ocurrida el 20 de julio de 1903.
En la Rerum Novarum, León XIII defendió a los trabajadores frente a la explotación y sentó las bases de la Doctrina Social de la Iglesia, que da orientación a los cristianos sobre la vida social, económica y política basada en la justicia, la dignidad humana y el bien común, al tiempo que reafirmó la propiedad privada y rechazó tanto el socialismo marxista como el capitalismo sin límites.
En ese texto, el también llamado “Papa Social” o “Papa de los trabajadores” abordó temas como la desigualdad social, la explotación laboral y la necesidad de justicia en las relaciones entre capital y trabajo, promovió el derecho a un salario justo y a condiciones seguras para desempeñar sus tareas, así como a formar sindicatos y organizarse para mejorar sus condiciones de vida y laborales.
Rerum novarum abordó la cuestión obrera en la era industrial y ahora Magnifica Humanitas, heredera de esa tradición, enfrenta los desafíos de la era digital y la inteligencia artificial.
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