Las falsas alarmas de bomba, sobre todo en sitios o edificios públicos, suelen involucrar llamadas anónimas o reportes que activan protocolos de evacuación, lo que genera pánico, interrupciones operativas y movilización de recursos de emergencia, sin que al final se encuentren explosivos reales.
Este lunes, trabajadores administrativos, abogados, funcionarios y usuarios de Ciudad Judicial, en la capital del país, fueron desalojados debido a una amenaza de bomba que, luego de una revisión por parte de las autoridades, se determinó el regreso a las actividades al no encontrar objeto peligroso alguno.
Analistas en seguridad indicaron que las falsas alarmas por bomba son una táctica recurrente en México para causar disrupciones en instituciones públicas y privadas, como edificios judiciales, universidades, oficinas gubernamentales y centros educativos.
Ninguno de estos casos se ha ligado a artefactos explosivos auténticos, confirmando su naturaleza como falsas alarmas destinadas a desestabilizar. Este patrón recurrente sugiere motivaciones como vandalismo, extorsión o desestabilización política, sin conexión con explosivos reales.
Casos en 2025
El año pasado registró un incremento en amenazas dirigidas a instituciones educativas y gubernamentales, con patrones repetitivos en lugares como universidades y sedes oficiales. En Chihuahua, por ejemplo, se acumularon al menos nueve incidentes a lo largo del año.
Las amenazas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): se identificaron al menos dos presuntos responsables de difundir falsas alarmas en instalaciones como facultades y preparatorias.
En octubre, se reportaron 18 denuncias, con evacuaciones en al menos 12 escuelas, incluyendo la Preparatoria 8. Todas resultaron falsas. Otro caso en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales obligó a desalojos repetidos.
Nueve falsas amenazas ocurrieron en Chihuahua y hasta noviembre, se sumaron nueve incidentes, afectando diversas instituciones y movilizando recursos locales.
Un aviso en Palacio de Gobierno y sedes en Chihuahua llevó a una evacuación de más de dos horas con escuadrón antibombas. Se confirmó como falsa, permitiendo el regreso de funcionarios.
También hubo falsas amenazas en hospitales privados: dos clínicas fueron evacuadas, afectando a 489 personas, sin encontrar explosivos.
Estos casos ilustran un uso sistemático para interrumpir operaciones, con énfasis en el sector educativo y de salud.
Además de las recientes falsas alarmas ocurridas en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, ocurrió una en la estación de bomberos, Mexicali, Baja California, donde un vehículo sospechoso movilizó autoridades, pero se descartó cualquier explosivo.
Hubo amenaza en oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en la Ciudad de México. Los protocolos de evacuación se activaron, pero la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) capitalina determinó que era falsa.
Casos en 2024
En 2024, se registraron múltiples incidentes en diversas regiones, principalmente en la Ciudad de México y estados como Morelos, que provocaron evacuaciones masivas y revisiones exhaustivas por parte de cuerpos de seguridad, como el Agrupamiento «Zorros» de la SSC.
- Amenaza en la Universidad Tecnológica del Sur del Estado de Morelos (UTSEM), Puente de Ixtla: una llamada anónima alertó sobre un artefacto explosivo, lo que llevó al desalojo de 320 estudiantes. Tras la inspección, se confirmó que era falso, sin hallazgos de riesgo.
- Falsa bomba en instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), CDMX: un artefacto simulado causó una movilización policiaca y evacuación de trabajadores en agosto. No se encontró nada real tras la revisión.
- Alarma en casilla electoral, Alcaldía Cuajimalpa, CDMX: durante un proceso electoral, una amenaza provocó una revisión y evacuación temporal. La SSC descartó cualquier peligro.
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